Alma…
Tiene todavía cavidad mi entraña mustia,
en un brusco epilogo que acalló su brillo,
el tiempo solamente consiguió frenar mi ímpetu...
Pienso en la cordura de esos besos fríos.
Se envejecen las ilusiones en telarañas suaves,
atrapada se queda y muere lenta la sustancia...
La timidez de empezar de nuevo, la silueta del daño,
que aunque reversible se hizo visible y vigente.
Sólo palabras escritas en amenaza a sentir,
sin la calida visión, de dejar al otro en abandono
así y todo te dejo un espacio en mi alma,
mi sentimiento que desespera por reencontrarnos;
angustia y contacto de musgos aparecidos.
Ramiro Deladanza
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