Monica Alejandra
Poeta adicto al portal
En la obscuridad perpetua del sepulcro,
mis despojos acabados moran,
nubosos de muerte y llagas.
Desangrada, mi vida fue penando,
en mustios bramidos que ensordecisteis
umbrosa de muerte, sin ornamentos, yerta.
Espantada en el desdén de la ponzoña
quebrantada quedé agonizante,
cadáver de esta furiosa emboscada.
Mi espíritu doliente y maltratado
recibió la estocada inclemente
en alarido silente de inmortal sollozo.
La oquedad más oscura de tus cuencas
estrujaron sin clemencia mis rincones
quedé sin templo en eternidades timadas.
Que se tiñan tus noches de tinieblas
de congojoso clamor, seas llaga inmóvil
y en colérico grito quedes expirante.
Hinchadas y heridas tus entrañas,
huésped de pútridas derrotas,
y en cada ausencia cruel e infortunado.
mis despojos acabados moran,
nubosos de muerte y llagas.
Desangrada, mi vida fue penando,
en mustios bramidos que ensordecisteis
umbrosa de muerte, sin ornamentos, yerta.
Espantada en el desdén de la ponzoña
quebrantada quedé agonizante,
cadáver de esta furiosa emboscada.
Mi espíritu doliente y maltratado
recibió la estocada inclemente
en alarido silente de inmortal sollozo.
La oquedad más oscura de tus cuencas
estrujaron sin clemencia mis rincones
quedé sin templo en eternidades timadas.
Que se tiñan tus noches de tinieblas
de congojoso clamor, seas llaga inmóvil
y en colérico grito quedes expirante.
Hinchadas y heridas tus entrañas,
huésped de pútridas derrotas,
y en cada ausencia cruel e infortunado.
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