Céu de Buarque
Poeta adicto al portal
Encerrada estás,
y de vírgenes es el claustro,
vegetas
estática,
nadie acude a ti, nadie te ve.
No le reces ni a los ángeles
ni a los demonios.
No acudirán.
Estás sola,
con el reflejo martilleándote
y no sabes quién eres
ni en dónde buscas los restos
de quien quieres ser.
Entre las sombras el silencio retumba,
cuando te acuerdes dónde
puede que sea tarde,
puede que no.
Y si quieres,
cuando estés parada, mirándote
en el gran muro de los lamentos,
y te canses de llorar,
de escribir frases que nadie va a leer;
si quieres...,
estoy en el bar de la esquina,
esperando a esa que dejaste
a mitad del camino
por escuchar voces que deberías haber sepultado,
como sepultaste las mías
que morían de amor
entre labio y labio.
Te estaré esperando, Amanda,
porque sé que vas a venir.
y de vírgenes es el claustro,
vegetas
estática,
nadie acude a ti, nadie te ve.
No le reces ni a los ángeles
ni a los demonios.
No acudirán.
Estás sola,
con el reflejo martilleándote
y no sabes quién eres
ni en dónde buscas los restos
de quien quieres ser.
Entre las sombras el silencio retumba,
cuando te acuerdes dónde
puede que sea tarde,
puede que no.
Y si quieres,
cuando estés parada, mirándote
en el gran muro de los lamentos,
y te canses de llorar,
de escribir frases que nadie va a leer;
si quieres...,
estoy en el bar de la esquina,
esperando a esa que dejaste
a mitad del camino
por escuchar voces que deberías haber sepultado,
como sepultaste las mías
que morían de amor
entre labio y labio.
Te estaré esperando, Amanda,
porque sé que vas a venir.
Última edición: