Balada para Sonia
Eres, desde aquel instante en que el amor urgente
vino a nuestra piel, para volcar su cántaro.
El aire necesario, para volverme pájaro
el agua estimulante, para creerme fuente.
vino a nuestra piel, para volcar su cántaro.
El aire necesario, para volverme pájaro
el agua estimulante, para creerme fuente.
Eres, desde la siesta misma de un julio de racimos
de días y de noches, de amor sin experiencia.
El sepultar en besos, aquella adolescencia
el despertar al celo, de donde no volvimos.
de días y de noches, de amor sin experiencia.
El sepultar en besos, aquella adolescencia
el despertar al celo, de donde no volvimos.
Eres, desde el primer abrazo, desde el temblor primero
que cobijé tu nombre, desde que te llamo,
la ternura infinita, para decir “te amo”
un murmullo de aves, al pronunciar “te Quiero”.
que cobijé tu nombre, desde que te llamo,
la ternura infinita, para decir “te amo”
un murmullo de aves, al pronunciar “te Quiero”.
Eres, de allá, desde la ausencia, la primera alborada
en que miré el amor, con la luz de tus ojos.
En que aprendí a caminar, por sobre mis despojos,
y lo poco fue todo, aun desde la nada.
en que miré el amor, con la luz de tus ojos.
En que aprendí a caminar, por sobre mis despojos,
y lo poco fue todo, aun desde la nada.
Eres, desde que te quiero, quien espanta mis sombras,
quien enciende en palabra, la inalterable llama.
al escuchar tu nombre, mi corazón se inflama
y mis pupilas brillan… desde que tú me nombras.
quien enciende en palabra, la inalterable llama.
al escuchar tu nombre, mi corazón se inflama
y mis pupilas brillan… desde que tú me nombras.
Marino Fabianesi
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