edelabarra
Mod. Enseñante. Mod. foro: Una imagen, un poema
El asonante.
(Se han consultado y extraído parcialmente de la obra "Nuevos Estudios de Versificación Española" de Eduardo de la Barra, de otras fuentes y elaboración propia).
La obra asonantada más antigua, que se conoce, es, según Bello,
la cuarta de las Epístolas Hibérnicas, recogidas por jacobo Usserio,
la cual es de San Columbano y ha sido por tanto escrita a fines del siglo VI.
Está en dísticos asonantados de una manera peculiar, de catorce sílabas, con cesura al medio.
Ejemplo:
Totum humanus genus ortu estitur PARI
et de simíli vita fine cadit ÆQUALI.
La vida de la Condesa Matilde escrita allá por el 1100 por Donison, está asonantada de esta forma:
Auxilio Petri jum carmina plurima Feci e-i
Paule, doce Mentem nostrum nunc plura Referre e-e
Quæ doceant Pænas mentis tolerare Serenas e-a
En el Viaje de Carlomagno a Constantinopla (siglo XI);
en el poema caballeresco Guillaume ao Court nez (siglo XII),
en endecasílabos asonantados;
en el poema de Guillermo de Orange, (siglo XII);
en el viaje de Carlo Magno a Jerusalén (alejandrinos asonantados),
se ven versos asonantados, pues estos relatos se prestaban muy bien la rima asonantada, para relatar largos y monótonos poemas, por la facilidad de encontrar numerosas rimas.
Los poemas populares menores, llamados romances,
fueron los que adoptaron la rima asonante,
la conservaron cuando desapareció de Francia
y la perpetuaron después para gala y gracioso ornamento de la musa castellana.
Los franceses usaron el asonante con anterioridad a los castellanos, pero no perduraron en Francia,
por las características del idioma.
Los primeros asonantes, nacen como imperfección en las rimas,
en los primeros conocidos, hay asonancias como oves con pecatores;
mea con galileam; Pascali con Christiani; misterium con pretium, gentium.
Los antiguos romances como éste citado por Argote de Molina:
Ya se asienta el Rey Ramiro, / ya se asienta a sus yantares,
los tres de sus adalides / se le pararon delante:
Mantengavos Dios, el Rey. / Adalides, bien vengades…
Cada uno de estos versos largos se quebró en dos y se tuvo el romance octosílabo tan usado y popular.
Los romances antiguos, solían hacerse con una sola rima consonante de principio a fin, en todos los versos pares y estos monorrimos, hoy casi insoportables, fueron mirados como los más perfectos y cuidados.
Triste estaba el caballero,
estaba sin alegría,
pensando en su corazón
las cosas que más quería.
Llorando de los sus ojos
de la su boca decía:
¿Qué de ti, todo mi bien?
¿Qué de ti, señora mía? Etc.
esta moda se continuó hasta mediados del siglo XVI, en días de Felipe II.
Volvemos a ver poemas de este tipo, en algunos cantos populares de los llaneros de Colombia:
Por si acaso me matasen,
no me entierren en sagrao,
entiérrenme en un llanito
donde no pase ganao;
un brazo déjenme afuera
y un letrero colorao,
pa que digan las muchachas:
“Aquí murió un desdichao;
no murió de tabardillo
ni de dolor de costao,
pues murió de mal de amores
que es un mal desesperao.”
La rusticidad del poeta en un caso y la lejanía en el tiempo en el otro,
dan el mismo resultado, ambas la primitiva y la rústica, adoptan idéntica forma.
El hecho es que el asonante se separó del consonante y después pasó a constituir una entidad,
una rima esencialmente española, que cada día se extiende más, se aquilata y se perfecciona.
Su uso se generaliza a fines del siglo XVI.
El romance, lleva libres los versos impares y asonantados los pares,
siempre con la misma asonancia, así pues, ellos son la transformación moderna de los antiguos monorrimos.
Iriarte quiso introducir la novedad de asonantar entre si los versos impares,
pero su ejemplo, dado en la fábula de El Sapo y el Mochuelo, no tuvo seguidores,
acaso por demasiado artificioso.
Escondido en el tronco de un árbol a-o
estaba un mochuelo e-o
y pasando no lejos un sapo a-o
le vió medio cuerpo. e-o
-¡Ah de arriba señor solitario, a-o
díjole el escuerzo, e-o
saque usted la cabeza y veamos a-o
si es bonito o feo. (Iriarte) e-o
Así también hay ejemplos de rimas consonantes alternadas sistemáticamente con asonantes.
Por capricho y bizarrería puede esto hacerse; pero ello no es de buen gusto y rara vez el éxito justificará el intento.
Así el canto provenzal
entre nosotros nació ...........i-o
al soplo primaveral
de un primer beso de amor. i-o
Y del vasallo feudal
comenzó la redención .........i-o
cuando en el pecho condal
sono la trova de amor. ........i-o
Otra forma de mezclar consonantes y asonantes,
muy del gusto de los años 1900, fue aquella de repetir un mismo final a intervalos regulares.
Como la Noche
La noche soñadora
con sus abismos de celeste luz,
oscura siempre y de promesas llena
es como tú.
La noche voluptuosa,
morena esfinge sobre raso azul,
también tiene misterios tentadores
tal como tú.
La noche impenetrable,
el hada negra, que en su negro tul
a la tierra te trajo, es traicionera,
tal como tú.
Por regla general, no deben mezclarse las rimas consonantes y asonantes,
pero sí se aceptan, como legítima, la combinación de rimas graves consonantes con asonantes agudas al final de la estrofa
o de sus partes simétricas, de modo que esos agudos queden distribuidos a intervalos iguales.
¿Quién eres tú, lucero misterioso,
tímido y triste entre luceros mil,
que cuando miro tu esplendor dudoso
turbado siento el corazón latir?
…………………………………………….
Astro de amor, que entre la niebla brillas
con pálido esplendor,
¿Qué se hizo el carmín de tus mejillas?
¿Qué mano lo borró?
En estos casos, no se debe faltar a la regla y no modificar la ubicación de los agudos.
Esto vale también, para otros efectos, como pausas, rimas, un esdrújulo, un agudo, un pie quebrado,
que halagan al oído y contribuyen a la armonía.
Cuando el oído se educa, se puede dar más libertad,
pero siempre respetando las rimas consonantes en las palabras graves y asonantes en las agudas.
¡Ah! yo he visto en mis sueños que en gran coro
inmensa multitud de sombras vagas
pasa cantando con rumor sonoro
de un corazón al rítmico compás.
¡Ah! yo he visto pasar bellas mujeres
las vestiduras muchas,
entre las nieblas pálidas envueltas,
estrellas vislumbradas
que tras la bruma titilando están.
Pasan, pasan, las manos enlazadas
como las rosas que juntó la brisa,
puras, inmaculadas,
en sus labios sin mancha una sonrisa,
con los ojos sin luz… -¿A dónde ván?
- Aguardan de tus labios
la palabra que luz les ha de dar.
Ellas son la Esperanza,
tú puedes traerlas a la vida real:
¡Tú eres sol de esas nubes,
vénlas a iluminar!
En el limbo interior en donde vagan
¿lucir el sol acaso no verán?
En le limbo interior del pecho mío,
como en el globo la central marea,
suena un himno perpetuo, un himno extraño
que dentro de mí mismo rumorea,
como la ardiente juventud del año,
como las voces del inmenso mar.
El himno que palpita y aletea
con las alas gigantes de los sueños,
el que tiene amarguras y sonrisas,
terribles huracanes, mansas brisas,
ardiente amor y luz primaveral,
ese me habla de ti y a todas horas,
en el sueño agitado, en la vigilia,
armonías sonoras
rimas y estancias, notas y suspiros
en desiguales ráfagas
produce sin cesar.
Así, pueden intentarse otras nuevas combinaciones que den mayor variedad
y amplitud a las formas usadas en la poesía castellana.
El romance castellano, desde el viejo octosílabo hasta el heroico moderno, siempre ha sido compuesto de versos de igual métrica, o de igual medida, en que los impares son versos libres y los pares con una misma rima asonante.
La silva-romance, consta de versos endecasílabos y heptasílabos yámbicos,
mezclados a voluntad como en la silva, pero con los versos pares asonantados como el romance,
circunstancias por las cuales se denomina así.
Como ejemplo, en hexasílabos y decasílabos, damos una de las pequeñas composiciones de metros alternados “La cuna vacía”, de Selgas:
Bajaron los ángeles
besaron su rostro; o-o
murmurando a su oído dijeron:
-Vente con nosotros. o-o
Vió el niño a los ángeles
de su cuna en torno, o-o
y extendiendo los brazos les dijo:
-Me voy con vosotros. o-o
Batieron los ángeles
sus alas de oro o-o
suspendieron al niño en sus brazos
y se fueron todos. o-o
De la aurora pálida
la luz fugitiva, o-o
alumbró a la mañana siguiente
la cuna vacía. o-o
Un comentario:
En asonantes como "labios" y "gusanos";
si bien podría parecer que no hay asonancia ("abios" - "anos"),
se consideran asonantes aceptables;
del mismo modo, se aceptan:
Pirámide - Carmen - pase - clámide - trae; (á-e)
América - regia - ciega - cadena - vea (é-a).
En castellano, la e y la i, como la o y la u se confunden cuando están inacentuadas,
por su semejanza y así es que cáliz y valle asuenan,
como asuenan Venus y cielo:
Abre la rosa el seno,
reina gentil del valle,
a tiempo que alza el lirio
su delicado cáliz.
Cual relumbran las estrellas
sobre el azul de los cielos,
y entre ellas serena y pura
se alza la espléndida Venus.
Este tipo de composición, fue muy desarrollada por Bequer,
que hubiera pasado desapercibido si un grupo de sus amigos,
no hubiera recogido sus “Rimas” dispersas, para llevarlas a la imprenta.
Cuando pasamos por el campo juntos,
me figuro que al vernos
las auras cuchichean
en las ramas del árbol de hojas lleno.
En los ocultos nidos, al sentirnos,
con flébil aleteo
cantan los pajarillos asomando
sus cabecitas que acaricia el céfiro.
Que nos oyen parece,
los lagartos huyendo,
y que murmuran algo sotto voce
gimiendo el agua y suspirando el viento.
Entre el húmedo césped, medio ocultas,
con sus ojos azules entreabiertos
las violetas nos miran
atravesar del bosque los senderos.
Ya florecen de nuevo los naranjos,
ya brotan los almendros;
la brisa apenas sopla, no se escucha
ni el rumor más ligero.
parece que las hojas
verdes orejas son, que en el silencio
escuchan nuestros pasos
y oyen nuestros acentos.
Si vas ¡Ay! a decirme: “Yo te adoro”,
habla bajo, muy bajo… están oyendo;
mira que nos observan esas flores,
y si llegan a oírlo tendré celos. (E. de la Barra 1839-1900)
No es lícito mezclar ambas rimas en una misma estrofa como ésta.
No hay telescopio igual a mis botellas
decía un gran borracho, (a-o)
de noche yo no veo las estrellas
y sí, de día claro (a-o)
Aquí los versos pares son asonantes y consonantes los impares. O lo uno, o lo otro.
Se hace la rima asonante diciendo:
¡Qué telescopio a mi botella iguala!
exclamó un gran borracho,
de noche yo no veo las estrellas
y sí, de día claro.
O bien se hace todo consonante.
Un borracho decía: Las botellas
son para mí, mi telescopio y faro,
si de noche no veo las estrellas
las veo en su cristal de día claro.
tampoco deben ser las rimas de una estrofa, asonantes entre si.
Se encuentran algunos ejemplos de este defecto en Garcilaso, en Herrera y en Fray Luis de León:
Tú rompiste las fuerzas y la dura
frente de Faraón feroz guerrero; (e-o)
sus escogidos príncipes cubrieron (e-o)
los abismos del mar y descendieron (e-o)
cual piedra en el profundo y tu ira luego (e-o)
los tragó como arista seca el fuego. (e-o) (Herrera)
Ya dende Cádiz llama………………………...….(a-a)
el injuriado conde a la venganza ………...(a-a)
atento, y no a la fama, ………………………...(a-a)
la barbara pujanza ………………………………..(a-a)
en quien para tu daño no hay tardanza. (a-a) (Fray Luis de León)
Menos soportable es todavía que los versos anden empedrados de asonantes, a menos que sea deliberado por algún efecto buscado.
Ejemplo (Jerusalen):
De aquel poema
que escribo, imito y con rigor castigo. (Lope de Vega)
………(i-o)(i)(i-o)(i-o)...........(i-o)
El claro verso del eterno Homero (Céspedes)
………..(e-o)…....(e-o)…..(e-o)
Pues glotona, devota, floja y bronca
……..…(o-a)….(o-a)(o-a)… (o-a)
masca a un tiempo, murmura, reza y ronca. (Vargas Ponce)
Y más feliz quien de sus dulces rayos
buscado, ansiado y regalado sea. (Quintana)
…..(a-o)...(a-o)……...(a-o)
…..La gloria va escondida
el la bala que mata en la batalla. R. Fernández M.
……(a-a)…...(a-a)……….(a-a)
La repetición de la vocal “a” suele dar suavidad al verso y no disuena en este terceto de Rioja, donde se repite veinte veces:
¡Cuán callada que pasa las montañas
el aura respirando mansamente!
¡Qué gárrula y sonante por las cañas! (Rioja)
No se recomienda, hacer asonantes en estrofas como la quintilla, la octava y la décima,
y otras en que el oído está acostumbrado a la plenitud de la rima perfecta, error en que han caído hombre de gusto y vastos conocimientos literarios. como en estas estrofas de Juan María Gutiérrez:
En la laguna .......u-a
la leve espuma ...u-a
de la onda azul,
no es tan liviana ..a-a
no es tan gallarda a-a
como eres tú.
El agua hirviente e-e
de los torrentes ..e-e
del paraná, ..........-á
no pasma tanto ..a-o
como en el llano .a-o
tu marcha audaz. .-á
Como la concha ...o-a
rosada y roja .......o-a
que hay en el mar, .-á
así es tu boca ......o-a
cuando rebosa .....o-a
de risa y paz. .........-á
Como las pomas ......o-a
llenas de aroma ......o-a
llenas de miel, ...........-é
tal es tu labio ..........a-o
si en dulce halago ....a-o
toca mi tez.................-éEtc. (Juan M. Gutiérrez)
Don Manuel M. Madiedo, poeta colombiano, trató de imponer el asonante en algunas estructuras clásicas, con poca suerte, como en esta desabrida quintilla:
Mujer pequeñita quiero,………..e-o
porque si me sale un diablo,..a-o
siquiera tendré el consuelo…..e-o
de decir, en todo caso,…………..a-o
que escogí del mal el menos. e-o
El asonante, según Bello, aventaja en delicadeza al consonante.
Uno de los romances antiguos más bellos,
encierra en breve espacio, una heroica muestra de la lealtad castellana:
El caballo vos han muerto;
subid rey, en mi caballo, .................a-o
y si non podéis subir,
llegad, subiros he en brazos. ...........a-o
Poned un pie en el estribo
y el otro sobre mis manos ...............a-o
mirad que el genio carga:
aunque yo muera libradvos. ............a-o
Y si es deuda que os la debo,
non dirán que no la pago; ................a-o
nin las duennas de mi tierra
que a sus maridos fidalgos ...............a-o
los dexé en el campo muertos
y vivo del campo salgo. ....................a-o
A Diagote (1) os encomiendo:
mirad por él que es muchacho; .........a-o
sed padre y amparo suyo
y ¡a Dios! que va en vuestro amparo..a-o
Dixo el valiente alavés,
señor de Fita y Buitrago, ..................a-o
el rey don Juan el Primero,
y entróse a morir lidiando. ................a-o
Muchas gracias por su atención;
edelabarra.
(Se han consultado y extraído parcialmente de la obra "Nuevos Estudios de Versificación Española" de Eduardo de la Barra, de otras fuentes y elaboración propia).
La obra asonantada más antigua, que se conoce, es, según Bello,
la cuarta de las Epístolas Hibérnicas, recogidas por jacobo Usserio,
la cual es de San Columbano y ha sido por tanto escrita a fines del siglo VI.
Está en dísticos asonantados de una manera peculiar, de catorce sílabas, con cesura al medio.
Ejemplo:
Totum humanus genus ortu estitur PARI
et de simíli vita fine cadit ÆQUALI.
La vida de la Condesa Matilde escrita allá por el 1100 por Donison, está asonantada de esta forma:
Auxilio Petri jum carmina plurima Feci e-i
Paule, doce Mentem nostrum nunc plura Referre e-e
Quæ doceant Pænas mentis tolerare Serenas e-a
En el Viaje de Carlomagno a Constantinopla (siglo XI);
en el poema caballeresco Guillaume ao Court nez (siglo XII),
en endecasílabos asonantados;
en el poema de Guillermo de Orange, (siglo XII);
en el viaje de Carlo Magno a Jerusalén (alejandrinos asonantados),
se ven versos asonantados, pues estos relatos se prestaban muy bien la rima asonantada, para relatar largos y monótonos poemas, por la facilidad de encontrar numerosas rimas.
Los poemas populares menores, llamados romances,
fueron los que adoptaron la rima asonante,
la conservaron cuando desapareció de Francia
y la perpetuaron después para gala y gracioso ornamento de la musa castellana.
Los franceses usaron el asonante con anterioridad a los castellanos, pero no perduraron en Francia,
por las características del idioma.
Los primeros asonantes, nacen como imperfección en las rimas,
en los primeros conocidos, hay asonancias como oves con pecatores;
mea con galileam; Pascali con Christiani; misterium con pretium, gentium.
Los antiguos romances como éste citado por Argote de Molina:
Ya se asienta el Rey Ramiro, / ya se asienta a sus yantares,
los tres de sus adalides / se le pararon delante:
Mantengavos Dios, el Rey. / Adalides, bien vengades…
Cada uno de estos versos largos se quebró en dos y se tuvo el romance octosílabo tan usado y popular.
Los romances antiguos, solían hacerse con una sola rima consonante de principio a fin, en todos los versos pares y estos monorrimos, hoy casi insoportables, fueron mirados como los más perfectos y cuidados.
Triste estaba el caballero,
estaba sin alegría,
pensando en su corazón
las cosas que más quería.
Llorando de los sus ojos
de la su boca decía:
¿Qué de ti, todo mi bien?
¿Qué de ti, señora mía? Etc.
esta moda se continuó hasta mediados del siglo XVI, en días de Felipe II.
Volvemos a ver poemas de este tipo, en algunos cantos populares de los llaneros de Colombia:
Por si acaso me matasen,
no me entierren en sagrao,
entiérrenme en un llanito
donde no pase ganao;
un brazo déjenme afuera
y un letrero colorao,
pa que digan las muchachas:
“Aquí murió un desdichao;
no murió de tabardillo
ni de dolor de costao,
pues murió de mal de amores
que es un mal desesperao.”
La rusticidad del poeta en un caso y la lejanía en el tiempo en el otro,
dan el mismo resultado, ambas la primitiva y la rústica, adoptan idéntica forma.
El hecho es que el asonante se separó del consonante y después pasó a constituir una entidad,
una rima esencialmente española, que cada día se extiende más, se aquilata y se perfecciona.
Su uso se generaliza a fines del siglo XVI.
El romance, lleva libres los versos impares y asonantados los pares,
siempre con la misma asonancia, así pues, ellos son la transformación moderna de los antiguos monorrimos.
Iriarte quiso introducir la novedad de asonantar entre si los versos impares,
pero su ejemplo, dado en la fábula de El Sapo y el Mochuelo, no tuvo seguidores,
acaso por demasiado artificioso.
Escondido en el tronco de un árbol a-o
estaba un mochuelo e-o
y pasando no lejos un sapo a-o
le vió medio cuerpo. e-o
-¡Ah de arriba señor solitario, a-o
díjole el escuerzo, e-o
saque usted la cabeza y veamos a-o
si es bonito o feo. (Iriarte) e-o
Así también hay ejemplos de rimas consonantes alternadas sistemáticamente con asonantes.
Por capricho y bizarrería puede esto hacerse; pero ello no es de buen gusto y rara vez el éxito justificará el intento.
Así el canto provenzal
entre nosotros nació ...........i-o
al soplo primaveral
de un primer beso de amor. i-o
Y del vasallo feudal
comenzó la redención .........i-o
cuando en el pecho condal
sono la trova de amor. ........i-o
Otra forma de mezclar consonantes y asonantes,
muy del gusto de los años 1900, fue aquella de repetir un mismo final a intervalos regulares.
Como la Noche
La noche soñadora
con sus abismos de celeste luz,
oscura siempre y de promesas llena
es como tú.
La noche voluptuosa,
morena esfinge sobre raso azul,
también tiene misterios tentadores
tal como tú.
La noche impenetrable,
el hada negra, que en su negro tul
a la tierra te trajo, es traicionera,
tal como tú.
Por regla general, no deben mezclarse las rimas consonantes y asonantes,
pero sí se aceptan, como legítima, la combinación de rimas graves consonantes con asonantes agudas al final de la estrofa
o de sus partes simétricas, de modo que esos agudos queden distribuidos a intervalos iguales.
¿Quién eres tú, lucero misterioso,
tímido y triste entre luceros mil,
que cuando miro tu esplendor dudoso
turbado siento el corazón latir?
…………………………………………….
Astro de amor, que entre la niebla brillas
con pálido esplendor,
¿Qué se hizo el carmín de tus mejillas?
¿Qué mano lo borró?
En estos casos, no se debe faltar a la regla y no modificar la ubicación de los agudos.
Esto vale también, para otros efectos, como pausas, rimas, un esdrújulo, un agudo, un pie quebrado,
que halagan al oído y contribuyen a la armonía.
Cuando el oído se educa, se puede dar más libertad,
pero siempre respetando las rimas consonantes en las palabras graves y asonantes en las agudas.
¡Ah! yo he visto en mis sueños que en gran coro
inmensa multitud de sombras vagas
pasa cantando con rumor sonoro
de un corazón al rítmico compás.
¡Ah! yo he visto pasar bellas mujeres
las vestiduras muchas,
entre las nieblas pálidas envueltas,
estrellas vislumbradas
que tras la bruma titilando están.
Pasan, pasan, las manos enlazadas
como las rosas que juntó la brisa,
puras, inmaculadas,
en sus labios sin mancha una sonrisa,
con los ojos sin luz… -¿A dónde ván?
- Aguardan de tus labios
la palabra que luz les ha de dar.
Ellas son la Esperanza,
tú puedes traerlas a la vida real:
¡Tú eres sol de esas nubes,
vénlas a iluminar!
En el limbo interior en donde vagan
¿lucir el sol acaso no verán?
En le limbo interior del pecho mío,
como en el globo la central marea,
suena un himno perpetuo, un himno extraño
que dentro de mí mismo rumorea,
como la ardiente juventud del año,
como las voces del inmenso mar.
El himno que palpita y aletea
con las alas gigantes de los sueños,
el que tiene amarguras y sonrisas,
terribles huracanes, mansas brisas,
ardiente amor y luz primaveral,
ese me habla de ti y a todas horas,
en el sueño agitado, en la vigilia,
armonías sonoras
rimas y estancias, notas y suspiros
en desiguales ráfagas
produce sin cesar.
Así, pueden intentarse otras nuevas combinaciones que den mayor variedad
y amplitud a las formas usadas en la poesía castellana.
El romance castellano, desde el viejo octosílabo hasta el heroico moderno, siempre ha sido compuesto de versos de igual métrica, o de igual medida, en que los impares son versos libres y los pares con una misma rima asonante.
La silva-romance, consta de versos endecasílabos y heptasílabos yámbicos,
mezclados a voluntad como en la silva, pero con los versos pares asonantados como el romance,
circunstancias por las cuales se denomina así.
Como ejemplo, en hexasílabos y decasílabos, damos una de las pequeñas composiciones de metros alternados “La cuna vacía”, de Selgas:
Bajaron los ángeles
besaron su rostro; o-o
murmurando a su oído dijeron:
-Vente con nosotros. o-o
Vió el niño a los ángeles
de su cuna en torno, o-o
y extendiendo los brazos les dijo:
-Me voy con vosotros. o-o
Batieron los ángeles
sus alas de oro o-o
suspendieron al niño en sus brazos
y se fueron todos. o-o
De la aurora pálida
la luz fugitiva, o-o
alumbró a la mañana siguiente
la cuna vacía. o-o
Un comentario:
En asonantes como "labios" y "gusanos";
si bien podría parecer que no hay asonancia ("abios" - "anos"),
se consideran asonantes aceptables;
del mismo modo, se aceptan:
Pirámide - Carmen - pase - clámide - trae; (á-e)
América - regia - ciega - cadena - vea (é-a).
En castellano, la e y la i, como la o y la u se confunden cuando están inacentuadas,
por su semejanza y así es que cáliz y valle asuenan,
como asuenan Venus y cielo:
Abre la rosa el seno,
reina gentil del valle,
a tiempo que alza el lirio
su delicado cáliz.
Cual relumbran las estrellas
sobre el azul de los cielos,
y entre ellas serena y pura
se alza la espléndida Venus.
Este tipo de composición, fue muy desarrollada por Bequer,
que hubiera pasado desapercibido si un grupo de sus amigos,
no hubiera recogido sus “Rimas” dispersas, para llevarlas a la imprenta.
Cuando pasamos por el campo juntos,
me figuro que al vernos
las auras cuchichean
en las ramas del árbol de hojas lleno.
En los ocultos nidos, al sentirnos,
con flébil aleteo
cantan los pajarillos asomando
sus cabecitas que acaricia el céfiro.
Que nos oyen parece,
los lagartos huyendo,
y que murmuran algo sotto voce
gimiendo el agua y suspirando el viento.
Entre el húmedo césped, medio ocultas,
con sus ojos azules entreabiertos
las violetas nos miran
atravesar del bosque los senderos.
Ya florecen de nuevo los naranjos,
ya brotan los almendros;
la brisa apenas sopla, no se escucha
ni el rumor más ligero.
parece que las hojas
verdes orejas son, que en el silencio
escuchan nuestros pasos
y oyen nuestros acentos.
Si vas ¡Ay! a decirme: “Yo te adoro”,
habla bajo, muy bajo… están oyendo;
mira que nos observan esas flores,
y si llegan a oírlo tendré celos. (E. de la Barra 1839-1900)
No es lícito mezclar ambas rimas en una misma estrofa como ésta.
No hay telescopio igual a mis botellas
decía un gran borracho, (a-o)
de noche yo no veo las estrellas
y sí, de día claro (a-o)
Aquí los versos pares son asonantes y consonantes los impares. O lo uno, o lo otro.
Se hace la rima asonante diciendo:
¡Qué telescopio a mi botella iguala!
exclamó un gran borracho,
de noche yo no veo las estrellas
y sí, de día claro.
O bien se hace todo consonante.
Un borracho decía: Las botellas
son para mí, mi telescopio y faro,
si de noche no veo las estrellas
las veo en su cristal de día claro.
tampoco deben ser las rimas de una estrofa, asonantes entre si.
Se encuentran algunos ejemplos de este defecto en Garcilaso, en Herrera y en Fray Luis de León:
Tú rompiste las fuerzas y la dura
frente de Faraón feroz guerrero; (e-o)
sus escogidos príncipes cubrieron (e-o)
los abismos del mar y descendieron (e-o)
cual piedra en el profundo y tu ira luego (e-o)
los tragó como arista seca el fuego. (e-o) (Herrera)
Ya dende Cádiz llama………………………...….(a-a)
el injuriado conde a la venganza ………...(a-a)
atento, y no a la fama, ………………………...(a-a)
la barbara pujanza ………………………………..(a-a)
en quien para tu daño no hay tardanza. (a-a) (Fray Luis de León)
Menos soportable es todavía que los versos anden empedrados de asonantes, a menos que sea deliberado por algún efecto buscado.
Ejemplo (Jerusalen):
De aquel poema
que escribo, imito y con rigor castigo. (Lope de Vega)
………(i-o)(i)(i-o)(i-o)...........(i-o)
El claro verso del eterno Homero (Céspedes)
………..(e-o)…....(e-o)…..(e-o)
Pues glotona, devota, floja y bronca
……..…(o-a)….(o-a)(o-a)… (o-a)
masca a un tiempo, murmura, reza y ronca. (Vargas Ponce)
Y más feliz quien de sus dulces rayos
buscado, ansiado y regalado sea. (Quintana)
…..(a-o)...(a-o)……...(a-o)
…..La gloria va escondida
el la bala que mata en la batalla. R. Fernández M.
……(a-a)…...(a-a)……….(a-a)
La repetición de la vocal “a” suele dar suavidad al verso y no disuena en este terceto de Rioja, donde se repite veinte veces:
¡Cuán callada que pasa las montañas
el aura respirando mansamente!
¡Qué gárrula y sonante por las cañas! (Rioja)
No se recomienda, hacer asonantes en estrofas como la quintilla, la octava y la décima,
y otras en que el oído está acostumbrado a la plenitud de la rima perfecta, error en que han caído hombre de gusto y vastos conocimientos literarios. como en estas estrofas de Juan María Gutiérrez:
En la laguna .......u-a
la leve espuma ...u-a
de la onda azul,
no es tan liviana ..a-a
no es tan gallarda a-a
como eres tú.
El agua hirviente e-e
de los torrentes ..e-e
del paraná, ..........-á
no pasma tanto ..a-o
como en el llano .a-o
tu marcha audaz. .-á
Como la concha ...o-a
rosada y roja .......o-a
que hay en el mar, .-á
así es tu boca ......o-a
cuando rebosa .....o-a
de risa y paz. .........-á
Como las pomas ......o-a
llenas de aroma ......o-a
llenas de miel, ...........-é
tal es tu labio ..........a-o
si en dulce halago ....a-o
toca mi tez.................-éEtc. (Juan M. Gutiérrez)
Don Manuel M. Madiedo, poeta colombiano, trató de imponer el asonante en algunas estructuras clásicas, con poca suerte, como en esta desabrida quintilla:
Mujer pequeñita quiero,………..e-o
porque si me sale un diablo,..a-o
siquiera tendré el consuelo…..e-o
de decir, en todo caso,…………..a-o
que escogí del mal el menos. e-o
El asonante, según Bello, aventaja en delicadeza al consonante.
Uno de los romances antiguos más bellos,
encierra en breve espacio, una heroica muestra de la lealtad castellana:
El caballo vos han muerto;
subid rey, en mi caballo, .................a-o
y si non podéis subir,
llegad, subiros he en brazos. ...........a-o
Poned un pie en el estribo
y el otro sobre mis manos ...............a-o
mirad que el genio carga:
aunque yo muera libradvos. ............a-o
Y si es deuda que os la debo,
non dirán que no la pago; ................a-o
nin las duennas de mi tierra
que a sus maridos fidalgos ...............a-o
los dexé en el campo muertos
y vivo del campo salgo. ....................a-o
A Diagote (1) os encomiendo:
mirad por él que es muchacho; .........a-o
sed padre y amparo suyo
y ¡a Dios! que va en vuestro amparo..a-o
Dixo el valiente alavés,
señor de Fita y Buitrago, ..................a-o
el rey don Juan el Primero,
y entróse a morir lidiando. ................a-o
Muchas gracias por su atención;
edelabarra.
Última edición por un moderador: