RISA
Tu risa explota en tus mejillas,
como sin querer hacer ruido,
y toda esa energía que creías contenida, estalla,
rompiendo tus barreras.
Y sin tus barricadas eres tan guapa,
Tímida pero deseosa de recibir de afuera.
Callada pero dejando que la vida
te enseñe todo lo que sepa.
Curiosa pero taimada en cada movimiento
de tu cuerpo.
Y de repente sale tu alma en esa mueca,
liberándose de todo, hasta de ti misma,
en una carcajada.
Sonríe dando luz y vida, al espacio,
como un relámpago,
como una pléyade de estrellas
que brota de tu boca
simplemente por el placer de hacerlo.
Y tras ese cántico de libertad y pureza
emerges de la nada,
como si hubieras estado esperando ese momento
durante largos años de soledad y tristeza.
No quieras poseerlo, deja que vaya y vuelva.
No dudes de que vaya a volver
pues volverá como vino, cuando menos lo esperas.
No te aferres, vive y muere con ello,
así no quedará rastro de lamento por su pérdida.
Ilumina el mundo con tu sonrisa,
que yo la disfrutaré como si fuera mía.
Aunque nos separen dos océanos y diez mares
y haya entre nosotros millones de personas
sigo escuchando tu risa,
sembrando los campos baldíos,
purificando las aguas,
saciando la sed del alma,
dándole un mejor sentido a la vida.
Entre tú y yo desfilarán los montes,
caerán las estrellas,
habrá amor y habrá guerras,
morirán unos, nacerán otros,
y todo esto pasará a miles de kilómetros,
pero lo seguiré sintiendo en la palma de mi mano,
que coge la tuya en la distancia.
RiSa.
Tu risa explota en tus mejillas,
como sin querer hacer ruido,
y toda esa energía que creías contenida, estalla,
rompiendo tus barreras.
Y sin tus barricadas eres tan guapa,
Tímida pero deseosa de recibir de afuera.
Callada pero dejando que la vida
te enseñe todo lo que sepa.
Curiosa pero taimada en cada movimiento
de tu cuerpo.
Y de repente sale tu alma en esa mueca,
liberándose de todo, hasta de ti misma,
en una carcajada.
Sonríe dando luz y vida, al espacio,
como un relámpago,
como una pléyade de estrellas
que brota de tu boca
simplemente por el placer de hacerlo.
Y tras ese cántico de libertad y pureza
emerges de la nada,
como si hubieras estado esperando ese momento
durante largos años de soledad y tristeza.
No quieras poseerlo, deja que vaya y vuelva.
No dudes de que vaya a volver
pues volverá como vino, cuando menos lo esperas.
No te aferres, vive y muere con ello,
así no quedará rastro de lamento por su pérdida.
Ilumina el mundo con tu sonrisa,
que yo la disfrutaré como si fuera mía.
Aunque nos separen dos océanos y diez mares
y haya entre nosotros millones de personas
sigo escuchando tu risa,
sembrando los campos baldíos,
purificando las aguas,
saciando la sed del alma,
dándole un mejor sentido a la vida.
Entre tú y yo desfilarán los montes,
caerán las estrellas,
habrá amor y habrá guerras,
morirán unos, nacerán otros,
y todo esto pasará a miles de kilómetros,
pero lo seguiré sintiendo en la palma de mi mano,
que coge la tuya en la distancia.
RiSa.
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