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Tabú

Flavio Hugo Ruvalcaba

Poeta adicto al portal
Sólo hay una frase capaz de dividirnos.
Del amplio repertorio de vocablos
en todas sus combinaciones posibles
hay una opción
que lleva la magia antipatética
de distanciarnos.
Puedes decirme por misiva
o cara a cara o por la radio
o en un espectacular a plena luz
o por correo electrónico
o simplemente por telepatía
casi cualquier cosa,
lo que a tu mente llegue
o en tu corazón se anude día con día.
Menos esa frase terrible
que tiene el poder
de separar para siempre nuestras vidas.
Puedes decirme, por ejemplo,
que estoy feo y acabado y huelo mal
y que no alcanzo la estatura mínima
ni he juntado dinero suficiente.
Puedes decirme vicioso incorregible,
lacra del albañal,
muy poco hombre,
caso perdido.
Puedes decirme que preferirías
ir al infierno
antes que pasear conmigo hasta la esquina.
También puedes informarme algo severo y triste,
verbigracia, que es imposible que me quieras.
Nada de ti me alejaría,
nada,
aunque ese veneno lo sirvieras con lástima
o en una taza demasiado grande.
Entenderé, lo sé muy bien,
que tienes derecho a ventilar tus verdades
y que ellas no necesariamente coinciden con las mías.
Todo lo he asimilado, todo:
estoy seguro que ser feo y algo viejo,
que oler los viernes a zorrillo,
que no alcanzar cierta estatura
y que seguir siendo un pobre diablo
son concepciones relativas, un poco metafísicas,
y también sé que hay cien trucos para salir de ellas;
comprendo que el vicio del amor es incurable,
mas en última instancia puede alcanzar perdón
una de tantas navidades;
acepto que visitar el infierno
puede ser más divertido que recorrer las calles;
también reconozco que tal vez Virgo y Acuario
no nos vaticinen el amor,
pero uno puede sumar cómodamente amor por dos
aunque resulte un bulto exagerado.
Nada de todo eso y mucho más desunirnos podría,
aunque lo dijeras firmando ante notario
o poniendo a Dios como testigo.
Sólo una frase de todas las posibles,
únicamente una pócima de duras palabras
tiene la fuerza gris de destruirnos,
descoyuntándonos con un hachazo
para nunca jamás vernos la frente
ni pensar las estrellas en las noches del otro.
Y esa frase, amada mía,
no la puedo decir ni escribir ni pronunciar
ni siquiera pensar,
pues si lo hiciera, amor,
nuestro mundo se sacudiría
como árbol mayo sin su tierra
para empezar a secarnos y a ponernos cenizos
en un alejamiento irreversible.
Sólo hay una frase capaz de dividirnos.
 
Última edición:
ha sido un gusto enorme pasar por acá. hermoso poema, estrellas y reputación.
 
Sólo hay una frase capaz de dividirnos.
Del amplio repertorio de vocablos
en todas sus combinaciones posibles
hay una opción
que lleva la magia antipatética
de desunirnos.
Puedes decirme por misiva
o cara a cara o por la radio
o en un espectacular a plena luz
o por correo electrónico
o simplemente por telepatía
casi cualquier cosa,
lo que a tu mente llegue
o en tu corazón se anude día con día.
Menos esa frase terrible
que tiene el poder
de dividir para siempre nuestras vidas.
Puedes decirme, por ejemplo,
que estoy feo y acabado y huelo mal
y que no alcanzo la estatura mínima
ni he juntado dinero suficiente.
Puedes decirme vicioso incorregible,
lacra del albañal,
muy poco hombre,
caso perdido.
Puedes decirme que preferirías
ir al infierno
antes que pasear conmigo hasta la esquina.
También puedes informarme algo severo y triste,
verbigracia, que es imposible que me quieras.
Nada de ti me alejaría,
nada,
aunque ese veneno lo sirvieras con lástima
o en una taza demasiado grande.
Entenderé, lo sé muy bien,
que tienes derecho a ventilar tus verdades
y que ellas no necesariamente coinciden con las mías.
Todo lo he asimilado, todo:
estoy seguro que ser feo y algo viejo,
que oler los viernes a zorrillo,
que no alcanzar cierta estatura
y que seguir siendo un pobre diablo
son concepciones relativas, un poco metafísicas,
y también sé que hay cien trucos para salir de ellas;
comprendo que el vicio del amor es incurable,
mas en última instancia puede alcanzar perdón
una de tantas navidades;
acepto que visitar el infierno
puede ser más divertido que recorrer las calles;
también reconozco que tal vez Virgo y Acuario
no nos vaticinen el amor,
pero uno puede sumar cómodamente amor por dos
aunque resulte un bulto exagerado.
Nada de todo eso y mucho más dividirnos podría,
aunque lo dijeras firmando ante notario
o poniendo a Dios como testigo.
Sólo una frase de todas las posibles,
únicamente una pócima de duras palabras
tiene la fuerza gris de destruirnos,
descoyuntándonos con un hachazo
para nunca jamás vernos la frente
ni pensar las estrellas en las noches del otro.
Y esa frase, amada mía,
no la puedo decir ni escribir ni pronunciar
ni siquiera pensar,
pues si lo hiciera, amor,
nuestro mundo se sacudiría
como árbol mayo sin su tierra
para empezar a secarnos y a ponernos cenizos
en un alejamiento irreversible.
Sólo esa frase distanciarnos podría.


¡ Ainss ! ¿ y qué hago con mi curiosidad ?
Mi querido poeta,no te pediría que dijeras esa frase
por nada del mundo,pero ¡ te ruego ! no dejes de escribir nunca.
Se le admira y se le quiere ,por esta orilla...
Besossss
 
Lo innombrable podría disolver el lazo misterioso del amor. Pero en este caso, el bordearlo con potencia y hasta con un toque lúdico... se ha vuelto Poesía.

Un bello discurrir y un exquisito manejo de lo enigmático, Flavio.

Estrellas y un abrazo porteño. Feliz 2010.
 
No hace falta mencionar los presentemientos que se pueden diluir en tanto se piensan...lo dicho en tu poema, cada ser es un conglomerado de virtudes y defectos, lo segundo sólo se avizora después de saborear lo primero y eso entraña la diferencia.

Abrazotes Flavio, llevaba días sin leerte pero siempre me gusta aterrizar en tu espacio y llevarme algo de los sentires que tan bien plasmas.

Un gran abrazo.
 
Ciertamente me he quedado convencido de que nunca se debe decir esa frase, es tabú y tiene la propiedad de separar lo que puede permanecer unido para siempre. Muy buenas tus letras, muy bien llevado este poema, te felicito y dejo mis estrellas. Abrazos cordiales.
 
Sólo hay una frase capaz de dividirnos.
Del amplio repertorio de vocablos
en todas sus combinaciones posibles
hay una opción
que lleva la magia antipatética
de desunirnos.
Puedes decirme por misiva
o cara a cara o por la radio
o en un espectacular a plena luz
o por correo electrónico
o simplemente por telepatía
casi cualquier cosa,
lo que a tu mente llegue
o en tu corazón se anude día con día.
Menos esa frase terrible
que tiene el poder
de dividir para siempre nuestras vidas.
Puedes decirme, por ejemplo,
que estoy feo y acabado y huelo mal
y que no alcanzo la estatura mínima
ni he juntado dinero suficiente.
Puedes decirme vicioso incorregible,
lacra del albañal,
muy poco hombre,
caso perdido.
Puedes decirme que preferirías
ir al infierno
antes que pasear conmigo hasta la esquina.
También puedes informarme algo severo y triste,
verbigracia, que es imposible que me quieras.
Nada de ti me alejaría,
nada,
aunque ese veneno lo sirvieras con lástima
o en una taza demasiado grande.
Entenderé, lo sé muy bien,
que tienes derecho a ventilar tus verdades
y que ellas no necesariamente coinciden con las mías.
Todo lo he asimilado, todo:
estoy seguro que ser feo y algo viejo,
que oler los viernes a zorrillo,
que no alcanzar cierta estatura
y que seguir siendo un pobre diablo
son concepciones relativas, un poco metafísicas,
y también sé que hay cien trucos para salir de ellas;
comprendo que el vicio del amor es incurable,
mas en última instancia puede alcanzar perdón
una de tantas navidades;
acepto que visitar el infierno
puede ser más divertido que recorrer las calles;
también reconozco que tal vez Virgo y Acuario
no nos vaticinen el amor,
pero uno puede sumar cómodamente amor por dos
aunque resulte un bulto exagerado.
Nada de todo eso y mucho más dividirnos podría,
aunque lo dijeras firmando ante notario
o poniendo a Dios como testigo.
Sólo una frase de todas las posibles,
únicamente una pócima de duras palabras
tiene la fuerza gris de destruirnos,
descoyuntándonos con un hachazo
para nunca jamás vernos la frente
ni pensar las estrellas en las noches del otro.
Y esa frase, amada mía,
no la puedo decir ni escribir ni pronunciar
ni siquiera pensar,
pues si lo hiciera, amor,
nuestro mundo se sacudiría
como árbol mayo sin su tierra
para empezar a secarnos y a ponernos cenizos
en un alejamiento irreversible.
Sólo esa frase distanciarnos podría.


Hola "Sr de la Hamaca o del Columpio": Qué enigmático se ha vuelto, ahora nos deja con la incógnita de no saber cuál es la palabra además de hacernos trabajar el "bocho" tratando de adivinarla... ja, ja. Me he deleitado leyéndote en este poema. Me atrapó. Bellísimo. Un beso: Gra
 
Sólo hay una frase capaz de dividirnos.
Del amplio repertorio de vocablos
en todas sus combinaciones posibles
hay una opción
que lleva la magia antipatética
de distanciarnos.
Puedes decirme por misiva
o cara a cara o por la radio
o en un espectacular a plena luz
o por correo electrónico
o simplemente por telepatía
casi cualquier cosa,
lo que a tu mente llegue
o en tu corazón se anude día con día.
Menos esa frase terrible
que tiene el poder
de separar para siempre nuestras vidas.
Puedes decirme, por ejemplo,
que estoy feo y acabado y huelo mal
y que no alcanzo la estatura mínima
ni he juntado dinero suficiente.
Puedes decirme vicioso incorregible,
lacra del albañal,
muy poco hombre,
caso perdido.
Puedes decirme que preferirías
ir al infierno
antes que pasear conmigo hasta la esquina.
También puedes informarme algo severo y triste,
verbigracia, que es imposible que me quieras.
Nada de ti me alejaría,
nada,
aunque ese veneno lo sirvieras con lástima
o en una taza demasiado grande.
Entenderé, lo sé muy bien,
que tienes derecho a ventilar tus verdades
y que ellas no necesariamente coinciden con las mías.
Todo lo he asimilado, todo:
estoy seguro que ser feo y algo viejo,
que oler los viernes a zorrillo,
que no alcanzar cierta estatura
y que seguir siendo un pobre diablo
son concepciones relativas, un poco metafísicas,
y también sé que hay cien trucos para salir de ellas;
comprendo que el vicio del amor es incurable,
mas en última instancia puede alcanzar perdón
una de tantas navidades;
acepto que visitar el infierno
puede ser más divertido que recorrer las calles;
también reconozco que tal vez Virgo y Acuario
no nos vaticinen el amor,
pero uno puede sumar cómodamente amor por dos
aunque resulte un bulto exagerado.
Nada de todo eso y mucho más desunirnos podría,
aunque lo dijeras firmando ante notario
o poniendo a Dios como testigo.
Sólo una frase de todas las posibles,
únicamente una pócima de duras palabras
tiene la fuerza gris de destruirnos,
descoyuntándonos con un hachazo
para nunca jamás vernos la frente
ni pensar las estrellas en las noches del otro.
Y esa frase, amada mía,
no la puedo decir ni escribir ni pronunciar
ni siquiera pensar,
pues si lo hiciera, amor,
nuestro mundo se sacudiría
como árbol mayo sin su tierra
para empezar a secarnos y a ponernos cenizos
en un alejamiento irreversible.
Sólo hay una frase capaz de dividirnos.



Ay! pensé mil cosas y he quedado con un sabor a duda, me encantó el dejarlo casi a la deriva, aunque ya leí varias veces y creo saber, jaja, es que en la poesía poco está escrito. Un placer pasar, bellas letras


Lau
 
Podrá decir y hacer infinidad de cosas para alejar el amor, pero cuando éste existe aunque sea de una sola parte como dices "suma por dos" y si asi se es feliz no hay poder que haga razonar, menos aun terminar el sentimiento... tremenda incógnita surcaste... exelentes versos, siempre es un placer leerte
Kikos y abrazos apretasitos
:::hug:::
 
Hola interesante y misterioso tu poema, pero así es a veces hacemos del amor un tabú Gracias por compartirlo.
¡SONRIE!
 
Sólo hay una frase capaz de dividirnos.
Del amplio repertorio de vocablos
en todas sus combinaciones posibles
hay una opción
que lleva la magia antipatética
de distanciarnos.
Puedes decirme por misiva
o cara a cara o por la radio
o en un espectacular a plena luz
o por correo electrónico
o simplemente por telepatía
casi cualquier cosa,
lo que a tu mente llegue
o en tu corazón se anude día con día.
Menos esa frase terrible
que tiene el poder
de separar para siempre nuestras vidas.
Puedes decirme, por ejemplo,
que estoy feo y acabado y huelo mal
y que no alcanzo la estatura mínima
ni he juntado dinero suficiente.
Puedes decirme vicioso incorregible,
lacra del albañal,
muy poco hombre,
caso perdido.
Puedes decirme que preferirías
ir al infierno
antes que pasear conmigo hasta la esquina.
También puedes informarme algo severo y triste,
verbigracia, que es imposible que me quieras.
Nada de ti me alejaría,
nada,
aunque ese veneno lo sirvieras con lástima
o en una taza demasiado grande.
Entenderé, lo sé muy bien,
que tienes derecho a ventilar tus verdades
y que ellas no necesariamente coinciden con las mías.
Todo lo he asimilado, todo:
estoy seguro que ser feo y algo viejo,
que oler los viernes a zorrillo,
que no alcanzar cierta estatura
y que seguir siendo un pobre diablo
son concepciones relativas, un poco metafísicas,
y también sé que hay cien trucos para salir de ellas;
comprendo que el vicio del amor es incurable,
mas en última instancia puede alcanzar perdón
una de tantas navidades;
acepto que visitar el infierno
puede ser más divertido que recorrer las calles;
también reconozco que tal vez Virgo y Acuario
no nos vaticinen el amor,
pero uno puede sumar cómodamente amor por dos
aunque resulte un bulto exagerado.
Nada de todo eso y mucho más desunirnos podría,
aunque lo dijeras firmando ante notario
o poniendo a Dios como testigo.
Sólo una frase de todas las posibles,
únicamente una pócima de duras palabras
tiene la fuerza gris de destruirnos,
descoyuntándonos con un hachazo
para nunca jamás vernos la frente
ni pensar las estrellas en las noches del otro.
Y esa frase, amada mía,
no la puedo decir ni escribir ni pronunciar
ni siquiera pensar,
pues si lo hiciera, amor,
nuestro mundo se sacudiría
como árbol mayo sin su tierra
para empezar a secarnos y a ponernos cenizos
en un alejamiento irreversible.
Sólo hay una frase capaz de dividirnos.

encanto en sus letras, llenas de amor y bellas imágenes, grato leerle
 
Hola Flavio,me he tropezado con tu poema,que belleza me estaba perdiendo amigo.Me encanta,felicidades,besos y estrellas.
 
Podrá decir y hacer infinidad de cosas para alejar el amor, pero cuando éste existe aunque sea de una sola parte como dices "suma por dos" y si asi se es feliz no hay poder que haga razonar, menos aun terminar el sentimiento... tremenda incógnita surcaste... exelentes versos, siempre es un placer leerte
Kikos y abrazos apretasitos
:::hug:::

Charito, muchas gracias por tu comentario, siempre tan generosa. Saludos apretaditos.:::hug:::
 

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