Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
ALLÍ ESTÁ EL HOMBRE
En la distancia es el hombre quien me alcanza,
en la estratagema del dolor que inocula su gris cantata
y pregona los arpegios en otra sinfonía que no es
la de los dedos relamidos.
Escoria va quedando después en los candiles
cuando la oscuridad precipita sus tensas ataduras,
mensajes y madejas obnubilados de gloria
para quien cree hallar entre sus manos toda la luz posible,
todo el fuego derramándose.
Allí está el hombre
en su pregonar de hueras vasijas;
yo lo encuentro descalzo y hambriento
cada día
al bajar de mi cama,
al cruzar por la calle,
pero no sé su nombre
y por eso dejo que siga de largo.
En la distancia es el hombre quien me alcanza,
en la estratagema del dolor que inocula su gris cantata
y pregona los arpegios en otra sinfonía que no es
la de los dedos relamidos.
Escoria va quedando después en los candiles
cuando la oscuridad precipita sus tensas ataduras,
mensajes y madejas obnubilados de gloria
para quien cree hallar entre sus manos toda la luz posible,
todo el fuego derramándose.
Allí está el hombre
en su pregonar de hueras vasijas;
yo lo encuentro descalzo y hambriento
cada día
al bajar de mi cama,
al cruzar por la calle,
pero no sé su nombre
y por eso dejo que siga de largo.
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