PARA LA PIEL DEL PLACER
Ambos, mirándonos
cuatro ojos de fruta
para la piel del placer,
ellos enrejados en fuego
hermosamente encendido.
Supremas miradas.
Dioses en gasas de dicha,
una alquimia y contemplación
que recorre las turbulencias
de extremos pellizcados
en rebeldes tempestades.
Los dos deseando
caricias hilvanadas
por hilos fundidos;
labios temblorosos
tatuando los latidos.
¡Respira mi mariposa!
Que tu tierra de deseo
descansa sus mareas,
reposa en agil espasmo
hasta desecar las humedades
en esa suspensión de anhelos.
¡Descansa!
* * * * * *
luzyabsenta
Ambos, mirándonos
cuatro ojos de fruta
para la piel del placer,
ellos enrejados en fuego
hermosamente encendido.
Supremas miradas.
Dioses en gasas de dicha,
una alquimia y contemplación
que recorre las turbulencias
de extremos pellizcados
en rebeldes tempestades.
Los dos deseando
caricias hilvanadas
por hilos fundidos;
labios temblorosos
tatuando los latidos.
¡Respira mi mariposa!
Que tu tierra de deseo
descansa sus mareas,
reposa en agil espasmo
hasta desecar las humedades
en esa suspensión de anhelos.
¡Descansa!
* * * * * *
luzyabsenta
Última edición: