La tristeza del arbol y tu ausencia

Jack Sparrow

Poeta reconocido
Los copos falsos como por una rampa que estrangula
se caen a brotes cual gotas blancas,
y yace de pie en una esquina, el cadavérico ornamento,
mirando con catarata de ojos ajenos
la luz que retorna desde la palma del muro
el paso negado de sus mentirosas pupilas.
Ojos ciertos hay, y le miran con preguntas melancólicas
desde sus candelabros hondos que se encienden tímidos
en el candil de un falaz verdor.

Tiene los pies descalzos resumando el sudor de la tristeza,
pero: ¿Quién dijo que debía llevar zapatos y medias?,
Es como el yacente que mete el dedo en su costado,
y se abriga con mortaja de platino y corona de espinas,
entre las ramas-horcas donde con felices sonrisas
se ajustician los dulces de jengibre.

Envuelto en un diario como único presente
esta la foto de tu ausencia,
tu recuerdo eterno con sonrisa inmóvil
y una voz silente que nos dice:
“yo también los extraño”.
 
Creo que sobran las palabras cuando la Navidad no resulta ser siempre de alegrías y felicidad, cuando se mezclan recuerdos, incluso experiencias compartidas. Y más aún cuando una foto es lo único que te regala una pizca de conciencia navideña.

Besos


Nave
 
Los copos falsos como por una rampa que estrangula
se caen a brotes cual gotas blancas,
y yace de pie en una esquina, el cadavérico ornamento,
mirando con catarata de ojos ajenos
la luz que retorna desde la palma del muro
el paso negado de sus mentirosas pupilas.
Ojos ciertos hay, y le miran con preguntas melancólicas
desde sus candelabros hondos que se encienden tímidos
en el candil de un falaz verdor.

Tiene los pies descalzos resumando el sudor de la tristeza,
pero: ¿Quién dijo que debía llevar zapatos y medias?,
Es como el yacente que mete el dedo en su costado,
y se abriga con mortaja de platino y corona de espinas,
entre las ramas-horcas donde con felices sonrisas
se ajustician los dulces de jengibre.

Envuelto en un diario como único presente
esta la foto de tu ausencia,
tu recuerdo eterno con sonrisa inmóvil
y una voz silente que nos dice:
“yo también los extraño”.



La navidad suele cargarnos de recuerdos, algunos muy tristes en los que la ausencia de alguien es el centro de estas fechas y se siente en todo el ambiente.
Un abrazo fuerte para vos y todas las estrellas para tus versos
 
Los copos falsos como por una rampa que estrangula
se caen a brotes cual gotas blancas,
y yace de pie en una esquina, el cadavérico ornamento,
mirando con catarata de ojos ajenos
la luz que retorna desde la palma del muro
el paso negado de sus mentirosas pupilas.
Ojos ciertos hay, y le miran con preguntas melancólicas
desde sus candelabros hondos que se encienden tímidos
en el candil de un falaz verdor.

Tiene los pies descalzos resumando el sudor de la tristeza,
pero: ¿Quién dijo que debía llevar zapatos y medias?,
Es como el yacente que mete el dedo en su costado,
y se abriga con mortaja de platino y corona de espinas,
entre las ramas-horcas donde con felices sonrisas
se ajustician los dulces de jengibre.

Envuelto en un diario como único presente
esta la foto de tu ausencia,
tu recuerdo eterno con sonrisa inmóvil
y una voz silente que nos dice:
“yo también los extraño”.



¡ Ah, estimado poeta !
cuántas almas vivirán este poema,
en estos precisos instantes.
¡ Cuánta pena,cuánta ausencia...
Pero,permíteme,también muchas sonrisas
en los labios de otras almas ¡ es un liviano consuelo !
Un placer leerte poeta,un abrazo que alargo en la distancia
 
Creo que sobran las palabras cuando la Navidad no resulta ser siempre de alegrías y felicidad, cuando se mezclan recuerdos, incluso experiencias compartidas. Y más aún cuando una foto es lo único que te regala una pizca de conciencia navideña.

Besos


Nave


Gracias por tu presencia...
 
Los copos falsos como por una rampa que estrangula
se caen a brotes cual gotas blancas,
y yace de pie en una esquina, el cadavérico ornamento,
mirando con catarata de ojos ajenos
la luz que retorna desde la palma del muro
el paso negado de sus mentirosas pupilas.
Ojos ciertos hay, y le miran con preguntas melancólicas
desde sus candelabros hondos que se encienden tímidos
en el candil de un falaz verdor.

Tiene los pies descalzos resumando el sudor de la tristeza,
pero: ¿Quién dijo que debía llevar zapatos y medias?,
Es como el yacente que mete el dedo en su costado,
y se abriga con mortaja de platino y corona de espinas,
entre las ramas-horcas donde con felices sonrisas
se ajustician los dulces de jengibre.

Envuelto en un diario como único presente
esta la foto de tu ausencia,
tu recuerdo eterno con sonrisa inmóvil
y una voz silente que nos dice:
“yo también los extraño”.


Se siente esa melancolía, la de su ausencia que aun se hace más presente en estas fechas. Tristemente hermoso, Fabrizio.
Un placer de lectura.
Besos y estrellas, para que ese arbol se ilumine.
 
mmmmm
yo sacaria todos los arboles navideños de los interiores y les acercaria hasta la tierra,
me entristece verles morir a secas, mientras las personas alegres cerca de él comen y hacen fiesta... también daría un paso contra distancia...
una bella composición
íntima,
y melancólica a matar.
un beso.
 

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