Jacobino
Poeta recién llegado
No hallaron a Lorca, no estaba...
No encontraron su sangre, ni siquiera
las balas, bajo tierra, en Granada,
no encontraron nada... junto a los olivos,
en tierra agreste, también muerta...
Ni a los banderilleros, ni a nadie,
no encontraron huellas de Falange,
la Iglesia, los militares... ni de los señoritos,
ésos que pasean con preciosos caballos negros,
no había nada, ni rastro... un asesinato borrado,
un milagro... Dios jugó con ellos,
de su lado, con los azules, un milagro
de Misa negra...
.
No encontraron su sangre, ni siquiera
las balas, bajo tierra, en Granada,
no encontraron nada... junto a los olivos,
en tierra agreste, también muerta...
Ni a los banderilleros, ni a nadie,
no encontraron huellas de Falange,
la Iglesia, los militares... ni de los señoritos,
ésos que pasean con preciosos caballos negros,
no había nada, ni rastro... un asesinato borrado,
un milagro... Dios jugó con ellos,
de su lado, con los azules, un milagro
de Misa negra...
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