lluvia de enero
Simplemente mujer
Yo te dije ¡basta!
Adiós a las noches ingrávidas,
a los cristales sangrantes
precipitados de mis ojos
destrozados en la almohada,
a los pañuelos mojados
de desdén y amargura.
Dije adiós a tus labios de hielo,
a tu gélido aliento,
a ese derrame febril
de fluido volcánico
apagado por nieves de olvido.
Me despedí de tu mala semilla.
Un día te busqué y ya no estabas.
Fue un alivio...
Hoy volviste a tocar a mi puerta,
desconfiada te miré a los ojos,
volví a perderme en ellos.
Me arrojé a tus brazos,
me fundí al calor de tus besos,
quedé prendida a los pliegues
de tu seda.
Ardí en el dulce crepitar
de antorchas llameantes.
Mi piel se encendió
al mínimo roce de tu esencia.
Me sorprendí abrazada
otra vez a tus sueños,
danzando empapada
por cálida lluvia
en este frío invierno.
Hoy te dije hola, amor.
Espero que esta vez
seas del bueno...
Empiezo de cero.
Adiós a las noches ingrávidas,
a los cristales sangrantes
precipitados de mis ojos
destrozados en la almohada,
a los pañuelos mojados
de desdén y amargura.
Dije adiós a tus labios de hielo,
a tu gélido aliento,
a ese derrame febril
de fluido volcánico
apagado por nieves de olvido.
Me despedí de tu mala semilla.
Un día te busqué y ya no estabas.
Fue un alivio...
Hoy volviste a tocar a mi puerta,
desconfiada te miré a los ojos,
volví a perderme en ellos.
Me arrojé a tus brazos,
me fundí al calor de tus besos,
quedé prendida a los pliegues
de tu seda.
Ardí en el dulce crepitar
de antorchas llameantes.
Mi piel se encendió
al mínimo roce de tu esencia.
Me sorprendí abrazada
otra vez a tus sueños,
danzando empapada
por cálida lluvia
en este frío invierno.
Hoy te dije hola, amor.
Espero que esta vez
seas del bueno...
Empiezo de cero.
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