Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
No sé de donde viene, ese olor a desierto,
ese guerrero arabesco,
con desafió;
aromas de narcisos.
Cabalga a los cuatro vientos,
llevando el cabello en brisas,
la sonoridad de sonrisas;
inundando el pensamiento.
No seden, tus aromas,
como tampoco el tiempo;
y ese olor olor a lirio,
loción de mar y viento.
Hasta me convierto en plegaria,
volando siempre en tus aires,
cabalgando en poesías,
como silencian los templos.
El árbol de la vida me ha dado la respuesta.
en arameo ya viejo, son tus palabras caricias,
y el calor de tus ojos mírame donde llegue
¡Es la caricia de Dios!