Gabriela Ramos Martell
Poeta recién llegado
Mi peor pesadilla: Soñar con la realidad,
Prolongar la tortura del día: Recordar que ya no estás,
Morir en vida: Agonía hecha rutina,
Resignarme a tu ausencia: Mi mejor disfraz.
Prolongar la tortura del día: Recordar que ya no estás,
Morir en vida: Agonía hecha rutina,
Resignarme a tu ausencia: Mi mejor disfraz.
Sólo me queda tu recuerdo inmutable,
Sonrisa como espectro que me persigue,
Mi mente se vuelve paredes inestables,
Presa de cuerpo y psique.
Sonrisa como espectro que me persigue,
Mi mente se vuelve paredes inestables,
Presa de cuerpo y psique.
A fuego lento se consume mi cordura,
Juicio que se desvanece,
Cuál Diosa sin hermosura,
Cuál Sol que no aparece.
Juicio que se desvanece,
Cuál Diosa sin hermosura,
Cuál Sol que no aparece.
La memoria se vuelve vientre,
En las entrañas está tu reflejo,
Mis sueños son tu cuna en mi mente,
Donde se mecen aquellos deseos.
En las entrañas está tu reflejo,
Mis sueños son tu cuna en mi mente,
Donde se mecen aquellos deseos.
¿Cómo es que soñamos llegar a viejos?
Si te fuiste tan de repente
Añoro de épocas de festejos,
Juventud fugaz, recuerdo latente.
Si te fuiste tan de repente
Añoro de épocas de festejos,
Juventud fugaz, recuerdo latente.
No reprocho tu partida,
Más no niego que me duela,
Sin tu presencia, ¿para que vida?
Triste pájaro que no vuela.
Más no niego que me duela,
Sin tu presencia, ¿para que vida?
Triste pájaro que no vuela.
Hurgando en mi vida,
Buscando motivos para vivir,
Supe que mientras exista dolor,
Es porque el amor un día tuvo que existir.
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