mujerbonita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Triste melodía
Que arranque la pluma un gajo
a la triste melodía
pues para mi madre trajo
congoja y melancolía.
Un hijo que enamorado
prometió bajar la luna
y del cielo entusiasmado
descolgó dicha fortuna,
con la luna entre sus manos
se presentó aquel amante,
y la mujer al instante
con sus tratos poco humanos
dice altiva y arrogante:
-muy poca cosa es la luna,
yo deseo tu corazón-
Ingrata como ninguna,
el corazón le arrancó.
Llamó anhelante a su madre
el amante moribundo,
y entre lágrimas susurra:
-madre, sólo me quedan segundos,
siempre has sido la mujer
que más me amó en este mundo-.
En su regazo tendido,
lo abrazaba y le decía:
-un tierno gajo han cortado
de ésta pobre vida mía-.
Que arranque la pluma un gajo
a la triste melodía
pues para mi madre trajo
congoja y melancolía.
Un hijo que enamorado
prometió bajar la luna
y del cielo entusiasmado
descolgó dicha fortuna,
con la luna entre sus manos
se presentó aquel amante,
y la mujer al instante
con sus tratos poco humanos
dice altiva y arrogante:
-muy poca cosa es la luna,
yo deseo tu corazón-
Ingrata como ninguna,
el corazón le arrancó.
Llamó anhelante a su madre
el amante moribundo,
y entre lágrimas susurra:
-madre, sólo me quedan segundos,
siempre has sido la mujer
que más me amó en este mundo-.
En su regazo tendido,
lo abrazaba y le decía:
-un tierno gajo han cortado
de ésta pobre vida mía-.