Mi piel Ángelis (mi muñeca)

Yo no tuve muñecas. Lo que si tuve fue un muñeco de GI Joe, el auto de los Cazafantasmas y un Perro Guardián (de esos que se les podía poner cara de enojado para dormir protegidos por el peluche).

Me hubiera gustado a mi también que mis juguetes mintieran, que cobraran vida alguna vez y fuesen amables conmigo. Aunque al final no todos me abandonaron, el Perro Guardían está a medio romper en la repisa, sentado con cara de enojado. Sin embargo nos queda la nostalgia de saber que fuimos pequeños o que lo seguimos siendo sin darnos cuenta. O esa conexión desafortunadamente real de sentirnos identificados porque también nosotros fuimos juguetes. Porque fuimos a lo mejor juguetes irrompibles de mentira, como esos camioncitos que si los pisabas igualmente se terminaban por partir al medio.

No me abandones, jugá conmigo esta última vuelta. A lo mejor esté despeinado y sucio con pinta de Chucky, pero estoy, y voy a seguir estando.


Leerte es un buen modo de reconciliarse con el domingo. Habrá que ver si también funciona a la tarde.
 
Fue mi primera hermana
y yo quería que mienta,
que me acariciara...
que no me abandone
como me abandonaron,
que no se aleje
como la lejanía...

Cuánta distancia hay
entre tus ojos y los míos...
rodetes despeinados
de porcelana y látex,
tablitas desplanchadas
de rojo y de ternura,
de tantas lágrimas
y decepciones
de mis bagajes antiguos...
Ludmila


Lindos versos dedicados a tu muñeca,
sensibles y llenos de nostalgia
Un placer haber pasado
Me gustó mucho
Un beso:::hug:::
 
Yo no tuve muñecas. Lo que si tuve fue un muñeco de GI Joe, el auto de los Cazafantasmas y un Perro Guardián (de esos que se les podía poner cara de enojado para dormir protegidos por el peluche).

Me hubiera gustado a mi también que mis juguetes mintieran, que cobraran vida alguna vez y fuesen amables conmigo. Aunque al final no todos me abandonaron, el Perro Guardían está a medio romper en la repisa, sentado con cara de enojado. Sin embargo nos queda la nostalgia de saber que fuimos pequeños o que lo seguimos siendo sin darnos cuenta. O esa conexión desafortunadamente real de sentirnos identificados porque también nosotros fuimos juguetes. Porque fuimos a lo mejor juguetes irrompibles de mentira, como esos camioncitos que si los pisabas igualmente se terminaban por partir al medio.

No me abandones, jugá conmigo esta última vuelta. A lo mejor esté despeinado y sucio con pinta de Chucky, pero estoy, y voy a seguir estando.


Leerte es un buen modo de reconciliarse con el domingo. Habrá que ver si también funciona a la tarde.
Gracias, Seba, por tu hermoso comentario.
 
Mirando atrás y adelante se aquilatan pequeños seres y pequeñas cosas inanimadas a las que damos el mismo peso que a un ser poseedor de la vida, y nos gustaría fueran eternos, que no lloraran, que nos compartieran, mientras la eternidad cupiera en su vigencia sobre nuestras imaginaciones. Yo alguna vez tuve algo oso, y lo perdí, y con él una gran etapa de mi niñez. Bonito poema, con alguna asonancia de conjugación posiblemente mal colocada, tal vez habría qué checar al respecto. Como sea, una genial idea el poema, saludos Lud.
 
David Valdés Estrada;2605309 dijo:
Mirando atrás y adelante se aquilatan pequeños seres y pequeñas cosas inanimadas a las que damos el mismo peso que a un ser poseedor de la vida, y nos gustaría fueran eternos, que no lloraran, que nos compartieran, mientras la eternidad cupiera en su vigencia sobre nuestras imaginaciones. Yo alguna vez tuve algo oso, y lo perdí, y con él una gran etapa de mi niñez. Bonito poema, con alguna asonancia de conjugación posiblemente mal colocada, tal vez habría qué checar al respecto. Como sea, una genial idea el poema, saludos Lud.
Ahora que empezaste a decirme algo, tenés que redondear la idea. Please. Gracias por leerme y por tu comentario.
 
Fue mi primera hermana
y yo quería que mienta,
que me acariciara...
que no me abandone
como me abandonaron,
que no se aleje
como la lejanía...

Cuánta distancia hay
entre tus ojos y los míos...
rodetes despeinados
de porcelana y látex,
tablitas desplanchadas
de rojo y de ternura,
de tantas lágrimas
y decepciones
de mis bagajes antiguos...
Ludmila


Gratos y dulces recuerdos de tu muñeca,
Tus versos revelan tus nobles sentimientos.
 
Fue mi primera hermana
y yo quería que mienta,
que me acariciara...
que no me abandone
como me abandonaron,
que no se aleje
como la lejanía...

Cuánta distancia hay
entre tus ojos y los míos...
rodetes despeinados
de porcelana y látex,
tablitas desplanchadas
de rojo y de ternura,
de tantas lágrimas
y decepciones
de mis bagajes antiguos...
Ludmila
Seguro que le diste Alma...
un gran abrazo
Estrellas, amiga
Rosario
 

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