La seduccion perfecta por Samuel Rodas
Bajo la lluvia de estrellas somnolientas,
tras el espejo de noches repletas
de sueños sin interpretar,
de vidas vacias sin terminar.
He hallado con tanto jolgorio,
el rostro que de tallar es propio,
su voz, dulce, inocente casi triste,
te induce a pensar que nadie existe.
Si la escuchas, corre, estaras a tiempo,
si la ves, no te fijes de su caminar el tempo,
si giras la cabeza lentamente sabras
que sin notarlo, en su mesa estas.
Y ella te toma de las manos, jurando tu ebriedad,
al mirarla, uno simplemente no puede negar su beldad,
Si. Confesamos habernos pasado de copas,
sin conocer su nombre siquiera, suceden mil cosas.
Su aire tan delicado, su perfume intoxicado,
sus besos te han en segundos enamorado,
la comisura de sus labios muestra el rojo vivo,
y yo mientras esto escribo...
Estoy en la habitacion esperando,
a que los chismes baratos tengan de verdad algo.
Que esta mujer que me sedujo en el tumulto,
sea lo que dicen que es,
un angel negro oculto.
Bajo la lluvia de estrellas somnolientas,
tras el espejo de noches repletas
de sueños sin interpretar,
de vidas vacias sin terminar.
He hallado con tanto jolgorio,
el rostro que de tallar es propio,
su voz, dulce, inocente casi triste,
te induce a pensar que nadie existe.
Si la escuchas, corre, estaras a tiempo,
si la ves, no te fijes de su caminar el tempo,
si giras la cabeza lentamente sabras
que sin notarlo, en su mesa estas.
Y ella te toma de las manos, jurando tu ebriedad,
al mirarla, uno simplemente no puede negar su beldad,
Si. Confesamos habernos pasado de copas,
sin conocer su nombre siquiera, suceden mil cosas.
Su aire tan delicado, su perfume intoxicado,
sus besos te han en segundos enamorado,
la comisura de sus labios muestra el rojo vivo,
y yo mientras esto escribo...
Estoy en la habitacion esperando,
a que los chismes baratos tengan de verdad algo.
Que esta mujer que me sedujo en el tumulto,
sea lo que dicen que es,
un angel negro oculto.