Mi triste otoño

Alma de Angel

Poeta fiel al portal



En bosque umbrío,


donde la quietud se torna triste,


escucho lastimoso arrullo,


en melancólico trinado.



Sólo árboles me acompañan,


y los cálices de ellos en abatido movimiento,


en sus hojas tratan de recrear,


el alma mía.



Mas, al melancólico soplo desprendidas,


el recuerdo en agostadas hojas revolando,


bajan en lentos círculos al suelo,


y miro marchar mi tierna ilusión.



Mi quimera yace marchita,


muestra sus durezas,


mis suspiros se abrazan,


al estío y seco otoño.



De esta ciega ilusión,


cada hoja cae al recuerdo tuyo,


quedando castigado en el viento,


este otoñal encierro.



Sólo la acariciada sombra de tu recuerdo,


llenan el alma mía de atmósfera oscura,


no faltando matiz alguno de tu ausencia,


tu aroma en el viento asiste entre estos secos arbustos.


de lágrimas corridas.



Ya desterrada de tu pecho,


en estas moradas silenciosas habito,


y en el reposo que se esconde entré las hojas,


sólo encuentro la turbación funesta



Seguiré impulsando tal vez fatal destino,


caminando con inciertos pasos,


en este recinto umbrío y silenciosos,


mansión de mi alma triste.



En las hojas quedará a sucumbir,


la historia de mi amor,


recordando momentos felices de ayer,


y mirando tu recuerdo en este otoño.



Así entre estos árboles de hojas rojizas,


ando sin sentir vida,


dejando gritos de soledad,


y los latidos de un amor fallecido.
 
Última edición:



En bosque umbrío,


donde la quietud se torna triste,


solo escucho lastimoso arrullo,


en melancólico trinado.



Sólo árboles me acompañan,


y los cálices de ellos en abatido movimiento,


en sus hojas tratan de recrear,


el alma mía.



Mas al melancólico soplo desprendidas,


el recuerdo en agostadas hojas revolando,


bajan en lentos círculos al suelo,


y miro marchar mi tierna ilusión.



Mi quimera yace marchita,


muestra sus durezas,


y solo mis suspiros se abrazan,


al estío y seco otoño.



De esta ciega ilusión,


cada hoja cae al recuerdo tuyo,


quedando castigado en el viento,


este otoñal encierro.



Solo la acariciada sombra de tu recuerdo,


llenan el alma mía de atmosfera oscura,


no faltando matiz alguno de tu ausencia,


tú aroma en el viento asiste entre estos secos arbustos.


de lágrimas corridas.



Ya desterrada de tu pecho,


en estas moradas silenciosas habito,


y el reposo que esconde de entré las hojas,


solo encuentro la turbación funesta.



Seguiré impulsando tal vez fatal destino,


caminando con inciertos pasos,


en este recinto umbrío y silenciosos,


mansión de mi alma triste.



En las hojas quedará a sucumbir,


la historia de mi amor,


recordando momentos felices de ayer,


y mirando tu recuerdo en este otoño.



Así entre estos árboles de hojas rojizas,


ando sin sentir vida,


dejando gritos de soledad,


y los latidos de un amor fallecido.


tristes letras en su poema, placer leerle, revise una ausencia, saludos
 



En bosque umbrío,


donde la quietud se torna triste,


solo escucho lastimoso arrullo,


en melancólico trinado.



Sólo árboles me acompañan,


y los cálices de ellos en abatido movimiento,


en sus hojas tratan de recrear,


el alma mía.



Mas al melancólico soplo desprendidas,


el recuerdo en agostadas hojas revolando,


bajan en lentos círculos al suelo,


y miro marchar mi tierna ilusión.



Mi quimera yace marchita,


muestra sus durezas,


y solo mis suspiros se abrazan,


al estío y seco otoño.



De esta ciega ilusión,


cada hoja cae al recuerdo tuyo,


quedando castigado en el viento,


este otoñal encierro.



Solo la acariciada sombra de tu recuerdo,


llenan el alma mía de atmósfera oscura,


no faltando matiz alguno de tu ausencia,


tú aroma en el viento asiste entre estos secos arbustos.


de lágrimas corridas.



Ya desterrada de tu pecho,


en estas moradas silenciosas habito,


y el reposo que esconde de entré las hojas,


solo encuentro la turbación funesta.



Seguiré impulsando tal vez fatal destino,


caminando con inciertos pasos,


en este recinto umbrío y silenciosos,


mansión de mi alma triste.



En las hojas quedará a sucumbir,


la historia de mi amor,


recordando momentos felices de ayer,


y mirando tu recuerdo en este otoño.



Así entre estos árboles de hojas rojizas,


ando sin sentir vida,


dejando gritos de soledad,


y los latidos de un amor fallecido.


tristes y profundas lineas amiga
un placer leerte y dejar mi huella
un abrazo con mis alas abiertas
 



En bosque umbrío,


donde la quietud se torna triste,


solo escucho lastimoso arrullo,


en melancólico trinado.



Sólo árboles me acompañan,


y los cálices de ellos en abatido movimiento,


en sus hojas tratan de recrear,


el alma mía.



Mas al melancólico soplo desprendidas,


el recuerdo en agostadas hojas revolando,


bajan en lentos círculos al suelo,


y miro marchar mi tierna ilusión.



Mi quimera yace marchita,


muestra sus durezas,


y solo mis suspiros se abrazan,


al estío y seco otoño.



De esta ciega ilusión,


cada hoja cae al recuerdo tuyo,


quedando castigado en el viento,


este otoñal encierro.



Solo la acariciada sombra de tu recuerdo,


llenan el alma mía de atmósfera oscura,


no faltando matiz alguno de tu ausencia,


tú aroma en el viento asiste entre estos secos arbustos.


de lágrimas corridas.



Ya desterrada de tu pecho,


en estas moradas silenciosas habito,


y el reposo que esconde de entré las hojas,


solo encuentro la turbación funesta.



Seguiré impulsando tal vez fatal destino,


caminando con inciertos pasos,


en este recinto umbrío y silenciosos,


mansión de mi alma triste.



En las hojas quedará a sucumbir,


la historia de mi amor,


recordando momentos felices de ayer,


y mirando tu recuerdo en este otoño.



Así entre estos árboles de hojas rojizas,


ando sin sentir vida,


dejando gritos de soledad,


y los latidos de un amor fallecido.

Otoño triste el que vives Alma, amiga mía. No veas las hojas marchitarse, como suelo decir en otro escrito velas florecer, porque así sera en verdad amiga mía, tu florecerás nuevamente te lo aseguro. Te quiero, un beso.
 
Vendrá la primavera y se reverdecerán
de nuevo las hojas,
tendrás alegría y te dará felicidad.

Tus versos a pesar de ser melancólicos,
reflejan tu maravillosa esencia poética.

Un saludo cordial.


 

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