natu
Poeta fiel al portal
Poco parece ya el alma, triste de la vida
y al final sigue ese fondo infinito de costumbre….
En mi pecho cabe una enorme aflicción,
esta rodeado de una opresión
que tiñe la alegría en el fresco de la mañana vespertina;
A mi almohada el miedo,
a mis ojos las lágrimas
y a mi voz el silencio,
tanto frío en mis dedos,
tanto sosiego en la noche,
¿A dónde me conducirá mi temor?
¿Donde encontraré mi sentido?
Que mi cauce continué su rumbo,
que mi vida se alineé con el cielo.
Y yo, me turbo inconsciente de mi amor malherido,
poco carece el espíritu, poco suena ya el viento
¿A quien le entregare mí canto?
¿A quien honrara mi llanto?
Cuantas veces vi lo que es de olvidar,
y simplemente me entregue al recuerdo
presumido de la sumisa experiencia
¿A quien le rendirán tributo mis versos?
¿Cuando ciegos estén los colores?
¿cuando mis manos no controlen los dolores?
¿A quien?
Y este hielo sigue despierto avanza como la niebla
desde los pies hasta los cabellos…
Y su aroma
¡Oh! Inevitable destierro al que condena mi aliento
Y que salvaje penetra, osado a la insistencia
y al brusco atardecer veraniego
y al nostálgico correr de la lluvia
Y a la alabanza continua de fuego, al silencio de su danza,
que ánimos rondaran de nuevo.
¡Que brillantes sus pestañas rozagantes de belleza!
¿Cuándo cantará de nuevo el río en su cauce solitario?
Será lento y atento el paso del destino
vagaré despacio en el frenesí de locura
ya no será mi coraje lúgubre en la batalla
ya no vendrá la alondra contagiada del recuerdo
Ya no será el amor pasajero que alumbre el horizonte
¿Qué será lo que a mi retumbe?
Abandonaré mi aprensión,
abandonaré mi tembloroso respiro
abandonaré mi temor de estar vivo, si aun vivo
Seré miserable al rendirme al individuo
seré glorioso al entregarme a lo divino
Veré sus rostros consternados en la sombra de los sueños
veré su desesperación tras la ventana de la fantasía
Vendrá a mí, vendrán a mí sus vidas
Ya no seré yo
Serán ellos en mi mente
Serán ellos los que se rehúsen a mi sed
Ya no soy yo
que me acobardo en el desierto
ya no soy yo, en el desconcierto
Ahora sigue profundo ese fondo infinito
en el vaivén del moviendo
en el instante en que perdí la realidad y el tiempo
Ya no soy yo, soy ellos
y al final sigue ese fondo infinito de costumbre….
En mi pecho cabe una enorme aflicción,
esta rodeado de una opresión
que tiñe la alegría en el fresco de la mañana vespertina;
A mi almohada el miedo,
a mis ojos las lágrimas
y a mi voz el silencio,
tanto frío en mis dedos,
tanto sosiego en la noche,
¿A dónde me conducirá mi temor?
¿Donde encontraré mi sentido?
Que mi cauce continué su rumbo,
que mi vida se alineé con el cielo.
Y yo, me turbo inconsciente de mi amor malherido,
poco carece el espíritu, poco suena ya el viento
¿A quien le entregare mí canto?
¿A quien honrara mi llanto?
Cuantas veces vi lo que es de olvidar,
y simplemente me entregue al recuerdo
presumido de la sumisa experiencia
¿A quien le rendirán tributo mis versos?
¿Cuando ciegos estén los colores?
¿cuando mis manos no controlen los dolores?
¿A quien?
Y este hielo sigue despierto avanza como la niebla
desde los pies hasta los cabellos…
Y su aroma
¡Oh! Inevitable destierro al que condena mi aliento
Y que salvaje penetra, osado a la insistencia
y al brusco atardecer veraniego
y al nostálgico correr de la lluvia
Y a la alabanza continua de fuego, al silencio de su danza,
que ánimos rondaran de nuevo.
¡Que brillantes sus pestañas rozagantes de belleza!
¿Cuándo cantará de nuevo el río en su cauce solitario?
Será lento y atento el paso del destino
vagaré despacio en el frenesí de locura
ya no será mi coraje lúgubre en la batalla
ya no vendrá la alondra contagiada del recuerdo
Ya no será el amor pasajero que alumbre el horizonte
¿Qué será lo que a mi retumbe?
Abandonaré mi aprensión,
abandonaré mi tembloroso respiro
abandonaré mi temor de estar vivo, si aun vivo
Seré miserable al rendirme al individuo
seré glorioso al entregarme a lo divino
Veré sus rostros consternados en la sombra de los sueños
veré su desesperación tras la ventana de la fantasía
Vendrá a mí, vendrán a mí sus vidas
Ya no seré yo
Serán ellos en mi mente
Serán ellos los que se rehúsen a mi sed
Ya no soy yo
que me acobardo en el desierto
ya no soy yo, en el desconcierto
Ahora sigue profundo ese fondo infinito
en el vaivén del moviendo
en el instante en que perdí la realidad y el tiempo
Ya no soy yo, soy ellos
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