Orfelunio
Poeta veterano en el portal
۩
Trinaranjus pa los tres
¡Oh Dios mío!,
¡Oh!... mi Dios;
arrópame,
con tu dolor.
Líbrame de ese banquero,
tiéndeme la mano,
córtasela al usurero,
que católico apostólico
dice ser mi hermano,
y es notorio y público
ser esclavo siendo súplico,
y en los bancos sólo hay amos.
También de toda Rita
que se inclina,
y siendo fina besa mano,
al obispo que de santo,
de tanto brillo en el anillo
ciego el ósculo de canto,
el culo en pompa
tira Rita un pedo;
y truenan y suenan,
las campanas y los credos.
En las narices se nos rompan
en ese Camps que atrás afronta,
un: “¡Yo no he sido!,
líbrenme del descosido,
y de este olor que atonta.
Me confieso
y así lo digo,
que los trajes se me anotan,
y los pagan en los bancos
que nos tienen bien surtidos"
Yo os bendigo –dijo el Obis-
Ora pro nobis,
y ora por nos,
que los vuelos de vos,
sean alas bis,
y en condómine nostra
vayamos los dos.
¿Y Rita qué?
“Rita que espere,
a que pase,
el aroma de ese su envase,
que bese, que bese...
Dios y yo somos uno,
y dos y uno son tres,
he fumado y no fumo,
que espere su turno;
que grita…
Que venga después.
Tengo sed… ¡Una coca!,
que de trina voy bien;
trinando el ángelus,
en fécula feculorum féculus,
tres naranjos pa los tres.
Y mirándolo bien,
y mejor oliendo,
no distingo quién
está sufriendo,
si marranos somos la tez.
Os soy sincero,
y no os miento:
Del anillo salió el tufo,
me tomabais por pitufo
y os arrastráis hasta mis pies.
Que tengo mano izquierda,
metidos en la mierda,
ahora, os jodéis.
Pobre plebe,
me río por el debe,
pues a ellos joderéis”
Trinaranjus pa los tres
¡Oh Dios mío!,
¡Oh!... mi Dios;
arrópame,
con tu dolor.
Líbrame de ese banquero,
tiéndeme la mano,
córtasela al usurero,
que católico apostólico
dice ser mi hermano,
y es notorio y público
ser esclavo siendo súplico,
y en los bancos sólo hay amos.
También de toda Rita
que se inclina,
y siendo fina besa mano,
al obispo que de santo,
de tanto brillo en el anillo
ciego el ósculo de canto,
el culo en pompa
tira Rita un pedo;
y truenan y suenan,
las campanas y los credos.
En las narices se nos rompan
en ese Camps que atrás afronta,
un: “¡Yo no he sido!,
líbrenme del descosido,
y de este olor que atonta.
Me confieso
y así lo digo,
que los trajes se me anotan,
y los pagan en los bancos
que nos tienen bien surtidos"
Yo os bendigo –dijo el Obis-
Ora pro nobis,
y ora por nos,
que los vuelos de vos,
sean alas bis,
y en condómine nostra
vayamos los dos.
¿Y Rita qué?
“Rita que espere,
a que pase,
el aroma de ese su envase,
que bese, que bese...
Dios y yo somos uno,
y dos y uno son tres,
he fumado y no fumo,
que espere su turno;
que grita…
Que venga después.
Tengo sed… ¡Una coca!,
que de trina voy bien;
trinando el ángelus,
en fécula feculorum féculus,
tres naranjos pa los tres.
Y mirándolo bien,
y mejor oliendo,
no distingo quién
está sufriendo,
si marranos somos la tez.
Os soy sincero,
y no os miento:
Del anillo salió el tufo,
me tomabais por pitufo
y os arrastráis hasta mis pies.
Que tengo mano izquierda,
metidos en la mierda,
ahora, os jodéis.
Pobre plebe,
me río por el debe,
pues a ellos joderéis”
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