Pescador nublado
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desperté con una marca azul en mi frente,
estaba fría y se estaba secando
ese día comenzó el insomnio de repente.
Ese día vi como te estabas apagando.
Por la noche sólo escucho como mi casa se encoge,
pareciera que en la mañana está más oscura
y que el sol te derriba y a mi me recoge.
Siento como mi lengua se hace dura.
Vi como se rompía una estatua, quedó destrozada,
los restos eran blanquecinos, recordé tu mirada
y como parecía que pintaba mi fachada.
Pero los restos me hicieron ver mi voz ahogada.
El calendario sólo marca días de Marzo
y las horas que paso hunden mis pies en lodo.
Me mantiene vivo el frío de tu último abrazo
para después hacerme ver que lo he congelado todo.
Veo señales de que ya te fuiste,
ese punto azul en mi rostro lo dejó tu olvido,
mi lengua de piedra me indica que te perdiste
y mi casa encogida me dice que escape de lo vivido.
Veo en mi tierra señales de toda tu partida.
Esa estatua me dijo el futuro,
estábamos rotos aún antes de la despedida.
Y el calendario me indica que mi tiempo es un muro.
Veo señales de que para ti estoy dormido
de que suerte y destino son formas que dios tiene de jugar,
de que para ti no estoy perdido
porque del lugar donde vienes está todo en su lugar.
No creo en mitades perdidas buscando su complemento.
Yo no creo en profecías ni en lo que dicen los astros.
No creo que algo especial lo defina su momento.
Pero creeré en cualquier cosa que te traiga de vuelta a mis manos.
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