Olvido

Megara900

Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya no pediré a los árboles


que me guarden tu nombre.





Y esta voz


que sembró tu beso


y encendió el milagro


no vendrá más


con tus musgos azules


a descifrar la esperanza.






Ah, mariposa de la niebla...



¡Cuánto olvido acumulado


en nuestros corazones!






¡Y cuántos ángeles dejamos


en cada oración de tristeza!
 
Me gusta por lo breve y por lo libre de tus versos.
Me refiero a que a pesar de que son totalmente libres de métrica
tienen una musicalidad muy especial.
Respecto al contenido me parece un canto a a la separación,
a los caminos que ya bo se cruzaron.
Un gusto leerte.
Abrazos nublados.

Pd: Abajo hay uno mio "Credo" lo escribí hoy en la madrugada.
Por si gustas pasar a leerlo.
 
Me gusta por lo breve y por lo libre de tus versos.
Me refiero a que a pesar de que son totalmente libres de métrica
tienen una musicalidad muy especial.
Respecto al contenido me parece un canto a a la separación,
a los caminos que ya bo se cruzaron.
Un gusto leerte.
Abrazos nublados.

Pd: Abajo hay uno mio "Credo" lo escribí hoy en la madrugada.
Por si gustas pasar a leerlo.


Ay Axel, ni necesitas decirme que ya fui a entrometerme a tu poema, muchas gracias por tu visita, este poema también lo acabo de hacer, me da gusto que te parezcan gratas mis locuras jeje muchas gracias por todo, te mando un abrazo.
 
Ya no pediré a los árboles



que me guarden tu nombre.



Como lo decía Efraín Huerta en muchos de sus poemas, las cosas que nos circundan no son simple efecto de decoración, son también signos, símbolos que llegado su momento retoman una fuerza de esencia en nosotros a los cuales podemos atribuírles secretos, pequeñas grandes partes de nuestras vidas. En este casos los árboles, como depósitos de tesoros invaluables.



Y esta voz


que sembró tu beso


y encendió el milagro


no vendrá más


con tus musgos azules


a descifrar la esperanza.

Y a veces la esperanza se cansa de ser esperanza en terreno infértil, en sinónimos de desdén que no hacen otra cosa que generarnos pesadillas en la etapa de nuestra vigilia.






Ah, mariposa de la niebla...



¡Cuánto olvido acumulado


en nuestros corazones!

Un reclamo tenue, un reproche dulce, jamás estará de más cuando le damos voz al corazón que se cansa de palpitar en infrugales nombres.






¡Y cuántos ángeles dejamos



en cada oración de tristeza!



A veces nuestras plegarias parecen simples palabras en vacío, y a pesar de eso, nuestra voz se hace menos fuerte para mal, y mucho más reconfortante para el bien que nos provoca gritar a los siete vientos lo jodidos que andamos, y así de paso, Dios nos perdone, nos llevamos en el camino ángeles, potencia en la voz, que tal vez, jamás podremos recuperar de la misma forma.

Me gusta la sencillez y la potencia que va adquiriendo tu poder con la palabra, tenue como mantra, total como oración.

Un beso amiga, te quiero mucho. Cuídate.
 
Ya no pediré a los árboles


que me guarden tu nombre.





Y esta voz


que sembró tu beso


y encendió el milagro


no vendrá más


con tus musgos azules


a descifrar la esperanza.






Ah, mariposa de la niebla...



¡Cuánto olvido acumulado


en nuestros corazones!






¡Y cuántos ángeles dejamos


en cada oración de tristeza!


tristes versos que quedan en el olvido, grato leerla
 
Me ha gustado la frialdad de tu poema,
lo breve de las líneas.
Un saludo y un abrazo, Megara.
:)
 
Desvistamos al corazon de olvido, dejemoslo por un instante desnudo, que tiemble; despues arropemoslo con alas de mariposas y angeles que llevan por nombre: ilusiones. Suerte amiga. Siempre: ISABEL
 
David Valdés Estrada;2611947 dijo:
Ya no pediré a los árboles




que me guarden tu nombre.



Como lo decía Efraín Huerta en muchos de sus poemas, las cosas que nos circundan no son simple efecto de decoración, son también signos, símbolos que llegado su momento retoman una fuerza de esencia en nosotros a los cuales podemos atribuírles secretos, pequeñas grandes partes de nuestras vidas. En este casos los árboles, como depósitos de tesoros invaluables.



Y esta voz


que sembró tu beso


y encendió el milagro


no vendrá más


con tus musgos azules


a descifrar la esperanza.


Y a veces la esperanza se cansa de ser esperanza en terreno infértil, en sinónimos de desdén que no hacen otra cosa que generarnos pesadillas en la etapa de nuestra vigilia.






Ah, mariposa de la niebla...



¡Cuánto olvido acumulado


en nuestros corazones!


Un reclamo tenue, un reproche dulce, jamás estará de más cuando le damos voz al corazón que se cansa de palpitar en infrugales nombres.






¡Y cuántos ángeles dejamos



en cada oración de tristeza!



A veces nuestras plegarias parecen simples palabras en vacío, y a pesar de eso, nuestra voz se hace menos fuerte para mal, y mucho más reconfortante para el bien que nos provoca gritar a los siete vientos lo jodidos que andamos, y así de paso, Dios nos perdone, nos llevamos en el camino ángeles, potencia en la voz, que tal vez, jamás podremos recuperar de la misma forma.

Me gusta la sencillez y la potencia que va adquiriendo tu poder con la palabra, tenue como mantra, total como oración.

Un beso amiga, te quiero mucho. Cuídate.



Total como una oración, a David, como te digo, me dejas tus poemas aquí de respuesta, qué más anhelaría yo que el dejar de ser una voz pequeña al de una oración completa, eso es mi único sueño, muchas gracias David, por todo.
 
Se ha esfumado el secreto; ya no existe por lo tanto no es necesario esconderlo en un follaje; y la desesperanza marca un cierre perfecto.

Me gustó la delicada trayectoria de esa nostalgia, como con dejadez abandonada.

Mi afectuoso recuerdo. Cuidate.
 
de esa rara belleza que se encuentra sólo en las lágrimas aglomeradas en las mejillas... un pozo de desdicha... pero precioso al que lo observa... eso es lo más triste de todo... la belleza proviniendo del caos... pero igual es caos y aunque me parezca extraordinario... nadie se siente bien con el caos jaja, verdad Megara?... mis saludos para ti, y como siempre mi admiración. Suerte.
 
Ya no pediré a los árboles


que me guarden tu nombre.





Y esta voz


que sembró tu beso


y encendió el milagro


no vendrá más


con tus musgos azules


a descifrar la esperanza.






Ah, mariposa de la niebla...



¡Cuánto olvido acumulado


en nuestros corazones!






¡Y cuántos ángeles dejamos


en cada oración de tristeza!



Añoranza hecha imagenes y metafóras luminosas. Esta parte es hermosa, muy hermosa "Ah mariposa de la niebla...
¡Cuánto olvido acumulado
en nuestros corazones!
 
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