cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Iracunda fuerza me domina
y en la soledad
mis penas empiezo a lamer,
y es en mujeres que observo,
la belleza de ellas
que quisiera poseer.
Soledad, soledad constante
que embruja mis días
y me siento cobarde,
en tiempos y horarios
que nadie sabe.
Es la basta algarabía
que pone fin a mis días
de quietud,
de bailar con el aire,
tomando una copa
y dejando que un cigarrillo
se apague.
Es la muerte la que veo
siempre jadeante,
burlando la dicha
que cada día
la felicidad sus puertas
me abre.
Y la vida, un constante
vaivén de recuerdos
que son interminables,
pues al llegar la noche
estos de disipan
con un sueño efímero
que es inacabable.
y en la soledad
mis penas empiezo a lamer,
y es en mujeres que observo,
la belleza de ellas
que quisiera poseer.
Soledad, soledad constante
que embruja mis días
y me siento cobarde,
en tiempos y horarios
que nadie sabe.
Es la basta algarabía
que pone fin a mis días
de quietud,
de bailar con el aire,
tomando una copa
y dejando que un cigarrillo
se apague.
Es la muerte la que veo
siempre jadeante,
burlando la dicha
que cada día
la felicidad sus puertas
me abre.
Y la vida, un constante
vaivén de recuerdos
que son interminables,
pues al llegar la noche
estos de disipan
con un sueño efímero
que es inacabable.