iriam
Poeta adicto al portal
Ha de ser una de esas tardes,
en que pierdo la cordura,
o quizá un instante fúnebre
lleno de anomalías incautas.
Recuerdo haberte oído...
Has dicho que solo seria breve,
Has prometido no dolería
has hablado demasiado.
No quiero más de esta mentira absurda que va,
viene y se devora cada ayer, cada pasado
divisando tormentas en el horizonte
comiendo amarguras disfrazadas de chocolates;
pues bien ya no deseo mas tristezas
ya no puedo con las esperanzas.
¿De qué me sirve la verdad si no se cree?
Verás que el verso se despida de mis dedos,
y esta boca jamás besada perderá todos los anhelos,
caerá el olvido en mi recuerdo... y tu nombre
un escudo que no querré utilizar jamás,
¡Basta! He decidido lo que pasará... ¡no pretendas regresar!
Será tu duda o la mía, pero aquí nada es igual.
No lo dudes sirena... La mar llega para no hacerte desaire,
Para convertir tus escamas en collares.
Para vestirse de tus lagrimas y ser canción
con la voz que nunca tuviste.
con los pequeños motivos para respirar;
o con la única razón para que yo te respire
no eres aire y yo no soy agua en tus venas.
en que pierdo la cordura,
o quizá un instante fúnebre
lleno de anomalías incautas.
Recuerdo haberte oído...
Has dicho que solo seria breve,
Has prometido no dolería
has hablado demasiado.
No quiero más de esta mentira absurda que va,
viene y se devora cada ayer, cada pasado
divisando tormentas en el horizonte
comiendo amarguras disfrazadas de chocolates;
pues bien ya no deseo mas tristezas
ya no puedo con las esperanzas.
¿De qué me sirve la verdad si no se cree?
Verás que el verso se despida de mis dedos,
y esta boca jamás besada perderá todos los anhelos,
caerá el olvido en mi recuerdo... y tu nombre
un escudo que no querré utilizar jamás,
¡Basta! He decidido lo que pasará... ¡no pretendas regresar!
Será tu duda o la mía, pero aquí nada es igual.
No lo dudes sirena... La mar llega para no hacerte desaire,
Para convertir tus escamas en collares.
Para vestirse de tus lagrimas y ser canción
con la voz que nunca tuviste.
con los pequeños motivos para respirar;
o con la única razón para que yo te respire
no eres aire y yo no soy agua en tus venas.
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