Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
FUE MI DOLOR
Fue mi dolor el que se asomó por tu cintura,
abrazándote en llamas
para que no te fueras.
Fue un estallido mezclado en trizas de escozores,
de gritos huyendo
de la inefable despedida,
una página en blanco negreaba el temporal
de sueños truculentos.
Me convertí en espora,
fui a parar en otros huesos ovillados,
me tiraste al vacío abismal donde había estado sorteando
un equilibrio entre el amor y el adiós.
Caí en tu adiós, irremediablemente,
desde entonces me hundo en un agua pestilente,
negra e infecta de caimanes voraces.
Pero eso no hizo que tú volvieras.
Fue mi dolor el que se asomó por tu cintura,
abrazándote en llamas
para que no te fueras.
Fue un estallido mezclado en trizas de escozores,
de gritos huyendo
de la inefable despedida,
una página en blanco negreaba el temporal
de sueños truculentos.
Me convertí en espora,
fui a parar en otros huesos ovillados,
me tiraste al vacío abismal donde había estado sorteando
un equilibrio entre el amor y el adiós.
Caí en tu adiós, irremediablemente,
desde entonces me hundo en un agua pestilente,
negra e infecta de caimanes voraces.
Pero eso no hizo que tú volvieras.
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