elpaisdenuncajamas77
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es esta vida la que nos tocó vivir,
puta, como las de la esquina
de la avenida;
dolorosa como las torturas
que algunos ejércitos
"democráticos" siguen practicando;
mentirosa como los políticos,
algunos curas
y el amor.
Y aún así hay que darle gracias
por estar vivos,
por haber disfrutado el placer
de mirar el paisaje mas bello
que no era un amanecer,
sino tus ojos verdes
reflejando mi mirada,
mirada triste la mia
como la despedida
en la estación
cuando ya preveía
que no te volvería a ver.
Te pude tener,
pude lograr que me amaras,
compartir cada amanecer
con tu mirada,
con tu cuerpo a mi lado
en la misma cama
un día tras otro...
Y sin embargo no supe
darte la confianza
ni la felicidad necesaria
para que rompieras
las cadenas del pasado.
Hoy se que ya no habrá
mas amaneceres verdes,
y me siento mal
porque se que tú también sufres
pensando en lo que pudo ser
y ya nunca será,
y también en él
aquel amor que te partió el corazón.
Y le pido a un Dios que no me escucha,
enciendo velas en cada iglesia,
escribo versos suplicando
que encuentres aquel amor
que sepa amarte
como tú mereces,
que se convierta en el agua del río
para llevarte hasta la mar
donde reposar tranquila y feliz.
puta, como las de la esquina
de la avenida;
dolorosa como las torturas
que algunos ejércitos
"democráticos" siguen practicando;
mentirosa como los políticos,
algunos curas
y el amor.
Y aún así hay que darle gracias
por estar vivos,
por haber disfrutado el placer
de mirar el paisaje mas bello
que no era un amanecer,
sino tus ojos verdes
reflejando mi mirada,
mirada triste la mia
como la despedida
en la estación
cuando ya preveía
que no te volvería a ver.
Te pude tener,
pude lograr que me amaras,
compartir cada amanecer
con tu mirada,
con tu cuerpo a mi lado
en la misma cama
un día tras otro...
Y sin embargo no supe
darte la confianza
ni la felicidad necesaria
para que rompieras
las cadenas del pasado.
Hoy se que ya no habrá
mas amaneceres verdes,
y me siento mal
porque se que tú también sufres
pensando en lo que pudo ser
y ya nunca será,
y también en él
aquel amor que te partió el corazón.
Y le pido a un Dios que no me escucha,
enciendo velas en cada iglesia,
escribo versos suplicando
que encuentres aquel amor
que sepa amarte
como tú mereces,
que se convierta en el agua del río
para llevarte hasta la mar
donde reposar tranquila y feliz.
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