Isabel Miranda de Robles
Poeta que considera el portal su segunda casa
LOS MORALES
(Mi pequeño pedacito de mundo
donde nací)
Son callejones sin nombre,
veredas hechas
al paso del hombre
entre la hierba y las flores.
Son recuerdos de inocencia
sin fronteras,
de amores cobijados
por la luna y las estrellas.
Es aire que libre corre
entre los álamos
y los sauces llorones,
invitando a las aves
a entonar sus dulces canciones,
mientras consuman gustosas
su romance
las abejas y el polen.
Es un alma que llora
porque su tierra abandona.
Es una madre que reza
porque su hijo vuelva.
Es un santo
que muy dentro se lleva,
porque sin fe
el hombre vacío queda.
Son los frutos de tu tierra,
que en la distancia
de orgullo y de nostalgia,
una lágrima se secan.
Somos semillas que el viento
por ajenos surcos lleva;
pero aunque germinen lejos,
a tus campos: siempre regresan.
ISABEL MIRANDA DE ROBLES
(Mi pequeño pedacito de mundo
donde nací)
Son callejones sin nombre,
veredas hechas
al paso del hombre
entre la hierba y las flores.
Son recuerdos de inocencia
sin fronteras,
de amores cobijados
por la luna y las estrellas.
Es aire que libre corre
entre los álamos
y los sauces llorones,
invitando a las aves
a entonar sus dulces canciones,
mientras consuman gustosas
su romance
las abejas y el polen.
Es un alma que llora
porque su tierra abandona.
Es una madre que reza
porque su hijo vuelva.
Es un santo
que muy dentro se lleva,
porque sin fe
el hombre vacío queda.
Son los frutos de tu tierra,
que en la distancia
de orgullo y de nostalgia,
una lágrima se secan.
Somos semillas que el viento
por ajenos surcos lleva;
pero aunque germinen lejos,
a tus campos: siempre regresan.
ISABEL MIRANDA DE ROBLES
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