LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
Hermoso juego llamarte aroma, pensarte como memoria
, parece un hechizo que deja las púpilas enrojecidas mientras puedo
expresar las sensaciones intercambiadas, mejor entregadas para compartir el manantial del más fresco descubrimiento.
expresar las sensaciones intercambiadas, mejor entregadas para compartir el manantial del más fresco descubrimiento.
EVANESCENTE SILUETA
(I)
¡Te llamaré!
Aroma, perfume especial
es tu magia, columna
para sentir el latido de la memoria ciega
mientras se consuma la tarde de un fuego
que brilla en el puente de los ríos, me arrojo
para besar tus ojos de flor temblorosa.
Bella brisa que trae frescor de tu pelo;
designio de una cara que consume
la cegada y sutil luz de noche abierta.
Bostezo en el ritmo de los insomnios
es tu beso que plateado casi me llega.
¡Te pensaré!
Memoria, perfume extenso
es tu hechizo, bisel
para vivir en la frontera con ojos de fantasía,
así desde el sendero de mis audaces brotes
y empujado entre pompas enrojecidas,
que cálidas alcanzan el frío de tus crisopeyas.
Eres tan hermosa, tan grácil, que tu risa
se confunde por la contradicción natural
de entre el pecho de la caricia fructificada
donde se intercambian las miradas en deriva.
Me rozas cada mañana con tus guiones de lluvia
para que mis envejecidos paraguas sean brío,
protección delicada y querida, yemas de dedos
para la suave caricia del frote supremo, musa.
(II)
Es un azar, millones de sueños
que se cosen junto a los lazos
del vuelo etéreo de las manos.
Tú, libre en búsqueda de viajes
y auras de presencias enteras.
Yo, escuchando tu corazón, canción
del suave viento de tu cabello
en el balanceo de los árboles,
y de entre las rosas rojas del abismo
todavía humedecido por el rocío
que ayuda a la realidad del sentido.
Dos siluetas que miran las estrellas,
los sueños en bendición de brisas
y atmósferas de ojos centelleantes
para compartir este descubrimiento.
* * * * * * *
luzyabsenta
(I)
¡Te llamaré!
Aroma, perfume especial
es tu magia, columna
para sentir el latido de la memoria ciega
mientras se consuma la tarde de un fuego
que brilla en el puente de los ríos, me arrojo
para besar tus ojos de flor temblorosa.
Bella brisa que trae frescor de tu pelo;
designio de una cara que consume
la cegada y sutil luz de noche abierta.
Bostezo en el ritmo de los insomnios
es tu beso que plateado casi me llega.
¡Te pensaré!
Memoria, perfume extenso
es tu hechizo, bisel
para vivir en la frontera con ojos de fantasía,
así desde el sendero de mis audaces brotes
y empujado entre pompas enrojecidas,
que cálidas alcanzan el frío de tus crisopeyas.
Eres tan hermosa, tan grácil, que tu risa
se confunde por la contradicción natural
de entre el pecho de la caricia fructificada
donde se intercambian las miradas en deriva.
Me rozas cada mañana con tus guiones de lluvia
para que mis envejecidos paraguas sean brío,
protección delicada y querida, yemas de dedos
para la suave caricia del frote supremo, musa.
(II)
Es un azar, millones de sueños
que se cosen junto a los lazos
del vuelo etéreo de las manos.
Tú, libre en búsqueda de viajes
y auras de presencias enteras.
Yo, escuchando tu corazón, canción
del suave viento de tu cabello
en el balanceo de los árboles,
y de entre las rosas rojas del abismo
todavía humedecido por el rocío
que ayuda a la realidad del sentido.
Dos siluetas que miran las estrellas,
los sueños en bendición de brisas
y atmósferas de ojos centelleantes
para compartir este descubrimiento.
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luzyabsenta
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