alicia Pérez Hernández
Poeta que no puede vivir sin el portal
AQUELLA TARDE... DE PASION
Te recuerdo recostado... en mi pecho,
En el ocaso, de aquella tarde
Donde nos dábamos amor
Sin importar la hora que, era
Tu boca, se poso, sobre la mía,
Y fue bajando, poco, a poco,
Hasta mis pechos, sedientos de tus besos
!Que poco! nos importo, lo que pasaba
Era más fuerte, nuestra entrega,
Que la hora, que el reloj, marcaba
Ni tú podías, vivir sin mi, ni yo, sin ti,
Y así, nos entregamos, en aquella hora,
Con un beso, sellamos, la pasión, de aquel, momento
Y se fue ocultando, el sol, aquella tarde
Y yo, me fui metiendo, entre tus brazos
Para darnos, sin tiempo, ni espacio,
Tus manos, se fueron deslizando, por mi torso
Y yo, sin respirar, me quede entre, tus brazos
Tu cuerpo, se junto con el mío,
Y los dos, disfrutamos, aquella tarde, de pasión
Y se me hizo, noche, entre tus brazos
Las estrellas, empezaron a brillar, allá en el, cielo
Testigos, de una entrega, de amor y de pasión
Que aun queda, en mi boca, tu sabor
Por eso, no olvido, aquella tarde de pasión,
En que se hizo noche, y yo seguía entre tus brazos
Como testigos, de aquel, gran amor,
Las estrellas, el cielo, y el ocaso, de aquella tarde de verano
Y aun quisiera seguir entre tus brazos
Alicia Pérez Hernández
Mi Pasión la poesía
Te recuerdo recostado... en mi pecho,
En el ocaso, de aquella tarde
Donde nos dábamos amor
Sin importar la hora que, era
Tu boca, se poso, sobre la mía,
Y fue bajando, poco, a poco,
Hasta mis pechos, sedientos de tus besos
!Que poco! nos importo, lo que pasaba
Era más fuerte, nuestra entrega,
Que la hora, que el reloj, marcaba
Ni tú podías, vivir sin mi, ni yo, sin ti,
Y así, nos entregamos, en aquella hora,
Con un beso, sellamos, la pasión, de aquel, momento
Y se fue ocultando, el sol, aquella tarde
Y yo, me fui metiendo, entre tus brazos
Para darnos, sin tiempo, ni espacio,
Tus manos, se fueron deslizando, por mi torso
Y yo, sin respirar, me quede entre, tus brazos
Tu cuerpo, se junto con el mío,
Y los dos, disfrutamos, aquella tarde, de pasión
Y se me hizo, noche, entre tus brazos
Las estrellas, empezaron a brillar, allá en el, cielo
Testigos, de una entrega, de amor y de pasión
Que aun queda, en mi boca, tu sabor
Por eso, no olvido, aquella tarde de pasión,
En que se hizo noche, y yo seguía entre tus brazos
Como testigos, de aquel, gran amor,
Las estrellas, el cielo, y el ocaso, de aquella tarde de verano
Y aun quisiera seguir entre tus brazos
Alicia Pérez Hernández
Mi Pasión la poesía