Gime el cielo y a jirones
se desgarra el horizonte,
se esconden las sombras grises
el otero, se aclaró.
Como tinta en el papel
va resbalando el azul,
y por la inmensa sabana
resurgen las peregrinas reatas,
hacia el eterno limbo
del cuadrante circular
que las contiene.
Se fortalece el sol
y en su aventura,
va manchando de tintes
los adobes dorados
que cimentan el día.