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Nuestro balcón

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa


NUESTRO BALCÓN


Nuestro balcón Madrileño es un faro
vigía en el profundo mar urbano,
ahogado en un paisaje de brea
con mil pecios varados en tristeza.
Naciente oasis junto a árboles sin hojas
en el que suenan fados y fandangos
mientras los estorninos duermen al sol
y el pálpito de la calle entra en coma.


—Del silencio tras el ruido

levita un miedo placentero—

El ocaso suspira envolviendo en la brisa
a un balcón convertido en lienzo impresionista,
los ladrillos se funden entre las llamas
y los rostros tras un velo de arena fina.

—Me embriaga lo arcano de la realidad desdibujada—

El ocaso se esfuma y la bombilla
inunda de claroscuros la noche.
Es el momento de mostrarnos a carne viva
de declarar un "¡Aquí y ahora!"
de besar, de brindar por los recuerdos
engrosados como el caudal de un río
cuando siente ya el aura del mar.
Nos abrazamos extasiados, felices
de haber ganado la partida al tiempo,
aunque solo sea por un momento...

Y amándonos como nunca,
nos descubre el albor,
y tres gorriones posados
junto a la dulce baranda
de éste balcón tuyo y mío,
¡tan nuestro mi amor!


Kalkbadan
Madrid, febrero 2010



 
Última edición:
Un bello poema, con una mezcla de amor y tristeza que lo hace melcancólicamente dulce.
Las realidades desdibujadas tiene de malo que son casi mentiras, y tienen de bueno que a veces nos muestran por donde apuntar nuestros sueños.
Un gusto pasar, saludos.
 
Nuestro balcón Madrileño es un faro
vigía en el profundo mar urbano,
ahogado en un paisaje de brea
con mil pecios varados en tristeza.
Naciente oasis junto a árboles sin hojas
en el que suenan fados y fandangos
mientras los estorninos duermen al sol
y el pálpito de la calle entra en coma.

- Del silencio tras el ruido
levita un miedo placentero -

El ocaso suspira envolviendo en la brisa
a un balcón convertido en lienzo impresionista,
los ladrillos se funden entre las llamas
y los rostros tras un velo de arena fina.

- Amo la realidad desdibujada -

El ocaso se esfuma y la bombilla
inunda de claroscuros la noche.
Es el momento de mostrarnos a carne viva
de declarar un "¡Aquí y ahora!"
de besar, de brindar por los recuerdos
engrosados como el caudal de un río
cuando siente ya el aura del mar.
Nos abrazamos extasiados, felices
de haber ganado la partida al tiempo,
aunque solo sea por un momento...

Y amándonos como nunca,
nos descubre el albor,
y tres gorriones posados
junto a la dulce baranda
de éste balcón tuyo y mío,
¡tan nuestro mi amor!


Kalkbadan. Febrero 2010.


Debo decirte que aunque todo el poema me cautivó, ese verso final, estremeció mi alma. Hermoso poema compañero, un placer visitar tus letras.
Estrellas y besos
 
añoranzas profundas en tu versar, nada que pueda calmar el aflore de palabras, que suelen ser el cobijo del alma, abrazos
Nuestro balcón Madrileño es un faro
vigía en el profundo mar urbano,
ahogado en un paisaje de brea
con mil pecios varados en tristeza.
Naciente oasis junto a árboles sin hojas
en el que suenan fados y fandangos
mientras los estorninos duermen al sol
y el pálpito de la calle entra en coma.

- Del silencio tras el ruido
levita un miedo placentero -

El ocaso suspira envolviendo en la brisa
a un balcón convertido en lienzo impresionista,
los ladrillos se funden entre las llamas
y los rostros tras un velo de arena fina.

- Amo la realidad desdibujada -

El ocaso se esfuma y la bombilla
inunda de claroscuros la noche.
Es el momento de mostrarnos a carne viva
de declarar un "¡Aquí y ahora!"
de besar, de brindar por los recuerdos
engrosados como el caudal de un río
cuando siente ya el aura del mar.
Nos abrazamos extasiados, felices
de haber ganado la partida al tiempo,
aunque solo sea por un momento...

Y amándonos como nunca,
nos descubre el albor,
y tres gorriones posados
junto a la dulce baranda
de éste balcón tuyo y mío,
¡tan nuestro mi amor!


Kalkbadan, febrero 2010.
 
No me gustan en absoluto los pisos que construyen hoy en día (bueno, precisamente hoy en día ya no, jeje) sin balcones ni terrazas... debe ser un lujo contemplar desde un balcón y en buena compañía las calles del casco viejo de Madrid cuando cae el sol, y como bien dices en tu poema "sentir haber ganado la partida al tiempo, ...aunque solo sea por un momento".

Me encantó este hermoso fresco urbano madrileño, Andreas. Feliz Año Nuevo, amigo. Un abrazo!
 

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