Bruno Insurgente
Poeta fiel al portal
Te compraré una rosa blanca,
por cada pétalo, un día
por cada espina, una lágrima
que cae rozando la mejilla,
tibia gota de dolor.
¡Echar por tierra
lo que tierra se merece!
¡Iros todos de aquí,
que de sueños estoy
hasta la coronilla!
Te compraré una rosa blanca
que no destile olor,
para que me abrases
como el calor
de Enero, que nace
entre las llamas del sol.
¡Ay dolor,
marchitas las lunas,
marchitas los zaguanes,
donde hilvano modales
a mi alma salvaje!
¿Y tú esperas
que remate este poema?
No hay olvido sin memoria,
por lo tanto, el olvidarte
no es más que recordarte,
¿y tú esperas
que remate este poema?
¡Si es tuyo,
lo único que me queda!
por cada pétalo, un día
por cada espina, una lágrima
que cae rozando la mejilla,
tibia gota de dolor.
¡Echar por tierra
lo que tierra se merece!
¡Iros todos de aquí,
que de sueños estoy
hasta la coronilla!
Te compraré una rosa blanca
que no destile olor,
para que me abrases
como el calor
de Enero, que nace
entre las llamas del sol.
¡Ay dolor,
marchitas las lunas,
marchitas los zaguanes,
donde hilvano modales
a mi alma salvaje!
¿Y tú esperas
que remate este poema?
No hay olvido sin memoria,
por lo tanto, el olvidarte
no es más que recordarte,
¿y tú esperas
que remate este poema?
¡Si es tuyo,
lo único que me queda!
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