Jeison
Poeta fiel al portal
I
Desde tus ojos, hasta la noche, duermo.
Desde ti, hasta tu boca luminosa.
Desde ti, hasta tu boca luminosa.
Déjame triste. Yo siempre estoy triste.
Déjame solo. Yo siempre estoy solo.
Déjame solo. Yo siempre estoy solo.
¡Ay mujer! Cuánto en ti voló al naufragio,
cuánto dolor, encima, retuviste
para volverte santa hasta las huellas
y coronar tu vientre en mi sagrario.
cuánto dolor, encima, retuviste
para volverte santa hasta las huellas
y coronar tu vientre en mi sagrario.
Pues todo en ti es amor. Y cuanto amor
sale de sí mismo para entregarse.
Y no se entrega.
sale de sí mismo para entregarse.
Y no se entrega.
II
Tú lo quieres, mi vida, yo no puedo.
Porque yo nunca puedo. Tú lo sabes.
Porque yo nunca puedo. Tú lo sabes.
(Yo no puedo, mi vida, yo no puedo.
Yo no puedo, mi amor, y tú lo sabes)
Yo no puedo, mi amor, y tú lo sabes)
Para esta vida que se da en fragmentos,
para este corazón que nunca late.
por este amor que cruje entre nosotros,
por este amarte sin razón ni emblema.
para este corazón que nunca late.
por este amor que cruje entre nosotros,
por este amarte sin razón ni emblema.
Pues todo en ti es amor. Y cuanto amor
sale de sí mismo para entregarse.
Y no se entrega.
sale de sí mismo para entregarse.
Y no se entrega.
III
De lo profundo a lo amueblado, surge
para mí, un corazón de escasa voz.
para mí, un corazón de escasa voz.
(Que nada te lastime, bien amada.
Entonces, bien amada, no te acerques)
Entonces, bien amada, no te acerques)
¡Ay! cuánto duele separase, cuando
jamás se ha estado unidos, un segundo...
Cuánto duele un adiós, me voy, tal vez
sin ni siquiera un hola haberse dado.
jamás se ha estado unidos, un segundo...
Cuánto duele un adiós, me voy, tal vez
sin ni siquiera un hola haberse dado.
Pues todo en ti es amor. Y cuanto amor
sale de sí mismo para entregarse.
Y no se entrega.
sale de sí mismo para entregarse.
Y no se entrega.