LA LLEVO DE LA MANO
De la mano la llevo a ella,
por el sendero tapizado de angustia
y al acercarme a tu nívea alma
sentí tus pálpitos de corazón dulce,
y lloré tanto tal llora un niño de cuna abandonada
al saber que pronto mis pies cansados
no caminarán el mismo camino.
Escuchamos la romántica música
del te quiero, te amo, te adoro, no nos dejaremos,
Y como si estuviéramos solos
nos confundimos en un solo cuerpo
arropados con esa música de sentimental armonía
y de repente penetró en el fondo de mi esencia
un profundo sueño de un adiós del amor pérfido,
intenté tomarla por última vez tus tiernas manos, besarla, tomarla y no pude.
Y en una irrealidad más,
de la mano la llevo
al amor que se fue para siempre,
en una tarde de la última primavera
de vergeles rojos,
de bosque tiernos
cobijados por infieles huellas, de un amor que no volverá.
LUECAMON
De la mano la llevo a ella,
por el sendero tapizado de angustia
y al acercarme a tu nívea alma
sentí tus pálpitos de corazón dulce,
y lloré tanto tal llora un niño de cuna abandonada
al saber que pronto mis pies cansados
no caminarán el mismo camino.
Escuchamos la romántica música
del te quiero, te amo, te adoro, no nos dejaremos,
Y como si estuviéramos solos
nos confundimos en un solo cuerpo
arropados con esa música de sentimental armonía
y de repente penetró en el fondo de mi esencia
un profundo sueño de un adiós del amor pérfido,
intenté tomarla por última vez tus tiernas manos, besarla, tomarla y no pude.
Y en una irrealidad más,
de la mano la llevo
al amor que se fue para siempre,
en una tarde de la última primavera
de vergeles rojos,
de bosque tiernos
cobijados por infieles huellas, de un amor que no volverá.
LUECAMON