Katia N. Barillas
Radio Cultural-Literario*Escritor*Poeta*Declamador
Como una gaviota en pena
va volando mi alma;
le agobia la condena
de su crudo transitar;
no sabe remediar
[con candores de azucenas,
la tristeza que se esconde
[en el negro tulipán.
Ella escucha que el aire trae
el susurro de un anhelo
perdido en ansiedad...
el deseo de tenerle
y no dejarle escapar,
este reto le impide
[encontrar su azul mirar.
En sus horas de mutismo
se esconde en el rincón,
tras el secreto recoveco
del dolor del corazón
...que no palpita por poseerle
porque nunca le ha tenido...
y su espíritu clandestino se asoma
[por la ventana
para ver pasar la mueca morbosa
del amor al transitar.
Sus muestras de deseo
se quedaron perpetuadas
en la caricia de un beso,
que se talló con desprecio
en la vida que ha deshecho.
Mientras tranto, en el valle van cayendo
[las hojas de su otoño ancestral.
Balbucea la primavera
a las gotas que la brizna
dejó caer sobre el coral.
Entre tanto, las cornejas y los gansos
palmotean con el canto
de las palomas blancas.
Los güises anuncian
en las agrestes isletas,
las remembranzas que alejan
sus tantos recuerdos tristes.
Se liberó mi espíritu rompiendo las cadenas
[de su alma en pena...
junto a los desagravios que viviera
[junto a tí;
las fotos, los videos, el incógnito mutismo
[que cargó por mucho tiempo
[mi entristecido existir,
se quedaron durmiendo con las notas
que gemían
[desde un violín que lloraba,
por un atardecer gris.
Y esta mañana de invierno,
con la lluvia tras de mí,
sonrío al cielo bicolor
porque te dejé partir.
va volando mi alma;
le agobia la condena
de su crudo transitar;
no sabe remediar
[con candores de azucenas,
la tristeza que se esconde
[en el negro tulipán.
Ella escucha que el aire trae
el susurro de un anhelo
perdido en ansiedad...
el deseo de tenerle
y no dejarle escapar,
este reto le impide
[encontrar su azul mirar.
En sus horas de mutismo
se esconde en el rincón,
tras el secreto recoveco
del dolor del corazón
...que no palpita por poseerle
porque nunca le ha tenido...
y su espíritu clandestino se asoma
[por la ventana
para ver pasar la mueca morbosa
del amor al transitar.
Sus muestras de deseo
se quedaron perpetuadas
en la caricia de un beso,
que se talló con desprecio
en la vida que ha deshecho.
Mientras tranto, en el valle van cayendo
[las hojas de su otoño ancestral.
Balbucea la primavera
a las gotas que la brizna
dejó caer sobre el coral.
Entre tanto, las cornejas y los gansos
palmotean con el canto
de las palomas blancas.
Los güises anuncian
en las agrestes isletas,
las remembranzas que alejan
sus tantos recuerdos tristes.
Se liberó mi espíritu rompiendo las cadenas
[de su alma en pena...
junto a los desagravios que viviera
[junto a tí;
las fotos, los videos, el incógnito mutismo
[que cargó por mucho tiempo
[mi entristecido existir,
se quedaron durmiendo con las notas
que gemían
[desde un violín que lloraba,
por un atardecer gris.
Y esta mañana de invierno,
con la lluvia tras de mí,
sonrío al cielo bicolor
porque te dejé partir.
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