Viendo descarrilar un tren

libre o muerta

Poeta recién llegado
Viendo descarrilar un tren





Viendo descarrilar un tren me entró el pánico de perder,



¿Y si fueran mis personas queridas las que estuvieran dentro?



me entró el pánico y eché a correr hacia aquel tren en llamas,



las ardientes lenguas acariciaban mi piel pero no podía parar,



no podía retroceder, no quería hacerlo,



del vagón salían gritos,



llantos de un pequeño bebé,



avancé dentro de aquel derruido vagón,



tan solo había destrucción, todos envueltos en llamas,



y en el fondo un pequeño bebé,



su madre para poderlo proteger en aquel lugar le debió de poner,



cuando allí llegue las llamas casi alcanzaban su piel,



le agarré, le estrujé fuertemente contra mi pecho,



le intenté proteger,



corrí, corrí para ver el fin de aquel infierno de llamas,



tenía miedo de no volver,



y asco de mi cobardía,



salí, al fin vi el cielo azul sobe mi cabeza,



después oí, ruido de sirenas,



intentaron separar su pequeño cuerpo de mí,



no me pude resistir, caí al suelo,



y solo oí decir,



elogios por mi valentía,



por dejar mi vida y salvar la del aquel diminuto ser,



pero yo sabía que no era valentía, que era cobardía.



Luego desperté, solo se oía un pitido,



el resto era oscuro,



una enfermera gritó,



la paciente 204 despertó,



me preguntaban por mí, y yo solo preguntaba por él,



me desmayé...



Unas manitas apoyadas sobre mi clavícula...



No podía ser, pero era él,



abrí los ojos y le vi,



su carita con sus ojitos dulces sobre mí,



solo le quise abrazar, jamás le pensaba soltar.



:S:::triste::: :S:::triste::::S:::triste::::S
 
Viendo descarrilar un tren





Viendo descarrilar un tren me entró el pánico de perder,



¿Y si fueran mis personas queridas las que estuvieran dentro?



me entró el pánico y eché a correr hacia aquel tren en llamas,



las ardientes lenguas acariciaban mi piel pero no podía parar,



no podía retroceder, no quería hacerlo,



del vagón salían gritos,



llantos de un pequeño bebé,



avancé dentro de aquel derruido vagón,



tan solo había destrucción, todos envueltos en llamas,



y en el fondo un pequeño bebé,



su madre para poderlo proteger en aquel lugar le debió de poner,



cuando allí llegue las llamas casi alcanzaban su piel,



le agarré, le estrujé fuertemente contra mi pecho,



le intenté proteger,



corrí, corrí para ver el fin de aquel infierno de llamas,



tenía miedo de no volver,



y asco de mi cobardía,



salí, al fin vi el cielo azul sobe mi cabeza,



después oí, ruido de sirenas,



intentaron separar su pequeño cuerpo de mí,



no me pude resistir, caí al suelo,



y solo oí decir,



elogios por mi valentía,



por dejar mi vida y salvar la del aquel diminuto ser,



pero yo sabía que no era valentía, que era cobardía.



Luego desperté, solo se oía un pitido,



el resto era oscuro,



una enfermera gritó,



la paciente 204 despertó,



me preguntaban por mí, y yo solo preguntaba por él,



me desmayé...



Unas manitas apoyadas sobre mi clavícula...



No podía ser, pero era él,



abrí los ojos y le vi,



su carita con sus ojitos dulces sobre mí,



solo le quise abrazar, jamás le pensaba soltar.



:S:::triste::: :S:::triste::::S:::triste::::S

Terrible experiencia pero de cobarde...nada
bello pasaje al terminar todo bien
un abrazo grande
Rosario
 
una tragedia que sin embargo nos muestra lo invaluable de la vida... y la capacidad de arriesgarla por todo eso que amamos... excelente poema... saludos. Suerte.
 
Este bonito guión cinematográfico tiene altas dosis de moral ejemplarizante. Su protagonista, tras ser testigo de un descarrilamiento que produce un pavoroso incendio en el convoy acude al rescate de posibles víctimas entre llamas cuyas lenguas acariciaban mi piel pero no podía parar tal es el frenesí de su impulso humanitario, oye en lontananza el llanto de un tierno bebé ytodos envueltos en llamas por si hubiera alguna duda,logra encontrarlo y lo rescata de aquel infierno de llamas. Es aquí donde la reiteración alcanza su mayor valor estilístico. Poco después nuestra heroína cae desvanecida,sin fuerzas, pero aún queda lugar para la autocrítica y la culpabilidad pero yo sabía que no era valentía, que era cobardía, resueltos mediante la peripecia clásicamente trágica del hospital en forma de epílogo, a todas luces necesario. La ahora paciente 204, cuya numeración nos mantiene al corriente, en un bello recurso poético, de la magnitud de la catástrofe, pide ver al niño que ha salvado y las enfermeras se lo traen corriendo: abrí los ojos y le vi. Es un final perfecto para un poema perteneciente al pujante género de la poesía de catástrofes. Mi más sincera enhorabuena.
 
Última edición por un moderador:
esta poesia me gusta desde el primer dia k la lei, es super profunda y esconde muxos significados latentes, es buenisima para analizarla psicologicamente, algo k ya ice contigo jeje espero k escribas otras como esta, xk enrikecen la literatura latina ^.^ besos wapa bye!
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba