EPICTETO
Poeta adicto al portal
Fue esa noche que tu sombra ví pasar,
convirtiendo esta nostalgia en anhelo.
El ocaso de tu rostro fingía ser mío,
las aves acariciaban el aire con su vuelo
avistage tan tímido y apagado,
tan solo un segundo de amor eterno.
Tus manos caminaban por los huecos
de los árboles inquietos por la tormenta
(de seguro que me acuerdo):
ese rostro dibujado en sueños,
se hacía realidad;
se sumergía en fragancias
se ahogaba en celos...
De ver a tu lado a un caballero.
Me vi en tus movimientos estrechos,
jugando a ser parte de tu cuerpo;
meciendo la copa de llanto y encanto ensueño.
Me ví en tu espejo,
no era el mismo desde hace tiempo.
Ya en el loquero,
tu amor se hace permitido
se hace consuelo al desvelo interno.
Se hace nuestro
aunque solo sea mío.
convirtiendo esta nostalgia en anhelo.
El ocaso de tu rostro fingía ser mío,
las aves acariciaban el aire con su vuelo
avistage tan tímido y apagado,
tan solo un segundo de amor eterno.
Tus manos caminaban por los huecos
de los árboles inquietos por la tormenta
(de seguro que me acuerdo):
ese rostro dibujado en sueños,
se hacía realidad;
se sumergía en fragancias
se ahogaba en celos...
De ver a tu lado a un caballero.
Me vi en tus movimientos estrechos,
jugando a ser parte de tu cuerpo;
meciendo la copa de llanto y encanto ensueño.
Me ví en tu espejo,
no era el mismo desde hace tiempo.
Ya en el loquero,
tu amor se hace permitido
se hace consuelo al desvelo interno.
Se hace nuestro
aunque solo sea mío.
Última edición: