cipres1957
Poeta veterano en el portal
He visto al amor rondando en los parques,
entrelazados, ausentes, como si nada importase;
lo vi resuelto a someter cuerpos,
reducirlos a pieles desnudas,
osadamente desnudas.
Se arrastraba tras los árboles,
se dejaba llevar en andas,
esperaba en cuclillas
o mansamente se abandonaba en la hierba;
chorreaba estaciones, cualquiera, todas juntas.
Florecía en tréboles mentolados,
entre piernas de enredaderas,
en senos rosados como la juvenil vergüenza
que ausente se desprendía de pudores
sobre la grama o sobre otro cuerpo verde,
verde de besos, de colibríes alborotados
sorbiendo polen fresco.
Lo he visto refugiarse en la sangre del fuego
transpirando aromas,
alelado de axilas dormirse luego, relajarse
y volver a ser cómplices rubores.
Y he visto un amor atardecer,
refugiarse absorto entre distancias, sin laureles ni boletos,
subyaciendo en la gris mansedumbre de los días
como la noche que inevitablemente nace
para morir en silencio,
como las rotas margaritas.
entrelazados, ausentes, como si nada importase;
lo vi resuelto a someter cuerpos,
reducirlos a pieles desnudas,
osadamente desnudas.
Se arrastraba tras los árboles,
se dejaba llevar en andas,
esperaba en cuclillas
o mansamente se abandonaba en la hierba;
chorreaba estaciones, cualquiera, todas juntas.
Florecía en tréboles mentolados,
entre piernas de enredaderas,
en senos rosados como la juvenil vergüenza
que ausente se desprendía de pudores
sobre la grama o sobre otro cuerpo verde,
verde de besos, de colibríes alborotados
sorbiendo polen fresco.
Lo he visto refugiarse en la sangre del fuego
transpirando aromas,
alelado de axilas dormirse luego, relajarse
y volver a ser cómplices rubores.
Y he visto un amor atardecer,
refugiarse absorto entre distancias, sin laureles ni boletos,
subyaciendo en la gris mansedumbre de los días
como la noche que inevitablemente nace
para morir en silencio,
como las rotas margaritas.
Última edición: