mikelo
Poeta adicto al portal
Morriña
Pasan raudas las historias, heteras,
las sentidas y las que no lo fueron,
como hermanas tomadas de la mano,
sin distingo ni condición diferencial,
traviesas y cómplices pero ajenas.
Hojas, rojas caídas y verdes por caer,
levante las lleva y poniente las trae,
páginas de un libro vivido y sin leer,
queda solo una palabra: Añoranza,
de la tinta no impresa y su olor.
Viajero accidental vuelo con ellas;
el desierto seca mi última lagrima,
el mar ahoga y sala mi última pena,
el hielo congela mi ultimo suspiro.
Melancolía, que dulcemente mata.
Pasan raudas las historias, heteras,
las sentidas y las que no lo fueron,
como hermanas tomadas de la mano,
sin distingo ni condición diferencial,
traviesas y cómplices pero ajenas.
Hojas, rojas caídas y verdes por caer,
levante las lleva y poniente las trae,
páginas de un libro vivido y sin leer,
queda solo una palabra: Añoranza,
de la tinta no impresa y su olor.
Viajero accidental vuelo con ellas;
el desierto seca mi última lagrima,
el mar ahoga y sala mi última pena,
el hielo congela mi ultimo suspiro.
Melancolía, que dulcemente mata.