Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Visito tu alma, cada noche.
Encadenándome a tu vida
a tu acompasado respirar, como un broche,
hasta el comienzo del nuevo día.
Me encanta verte despertar
entonces, siendo la hora de regreso
me quedo a acompañar tu andar,
diluyo el tiempo y lo aplazo.
Mientras tus pasos iluminan las veredas
postergo mi retorno,
subido en una de ellas, quizá no veras.
Por que todo se llena de luz en tu entorno.
Desoigo el llamado de volver
espero a que los sueños te adormezcan
peino tus pensamientos y no me logras ver,
ni a los rayos de luz, cuando desaparezcan.
Te veo tierna y adorable
mientras sueñas y cuando despiertas,
que mi estancia se hace estable
tengo los brazos extendidos y las manos abiertas.
Descubro entonces, que todo es una suerte
de caminos sin regreso, sin fin.
Pero el retorno no es lo más fuerte,
ya que mi ilusión es quedarme junto a ti.
Encadenándome a tu vida
a tu acompasado respirar, como un broche,
hasta el comienzo del nuevo día.
Me encanta verte despertar
entonces, siendo la hora de regreso
me quedo a acompañar tu andar,
diluyo el tiempo y lo aplazo.
Mientras tus pasos iluminan las veredas
postergo mi retorno,
subido en una de ellas, quizá no veras.
Por que todo se llena de luz en tu entorno.
Desoigo el llamado de volver
espero a que los sueños te adormezcan
peino tus pensamientos y no me logras ver,
ni a los rayos de luz, cuando desaparezcan.
Te veo tierna y adorable
mientras sueñas y cuando despiertas,
que mi estancia se hace estable
tengo los brazos extendidos y las manos abiertas.
Descubro entonces, que todo es una suerte
de caminos sin regreso, sin fin.
Pero el retorno no es lo más fuerte,
ya que mi ilusión es quedarme junto a ti.
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