cipres1957
Poeta veterano en el portal
He aprendido a sesgarte,
a desdoblarte desde la esfinge a tu carne,
desde la primera alborada hasta tus axilas de jazmines
hasta ser el ombligo que separa tus mitades;
todo eso con la habilidad de mis manos
y el crudo invierno de mis ojos
que te aísla del temporal de piedras
que arrecia cuando abrazo aire,
el aire inconsistente donde antes estabas.
Pasas pero no pasas
por el cedazo mezquino de intenciones
de permanecerte, de permanecer incólume
en la borra del café,
en lo que llamé huellas de amor
de madrugadas imperecederas.
Onírico despilfarro de deseos
de voluptuosidades. Tras la derrota,
la incongruente vigilia se apoltrona
a esperar una revancha;
la última lluvia antes de la resignación.
a desdoblarte desde la esfinge a tu carne,
desde la primera alborada hasta tus axilas de jazmines
hasta ser el ombligo que separa tus mitades;
todo eso con la habilidad de mis manos
y el crudo invierno de mis ojos
que te aísla del temporal de piedras
que arrecia cuando abrazo aire,
el aire inconsistente donde antes estabas.
Pasas pero no pasas
por el cedazo mezquino de intenciones
de permanecerte, de permanecer incólume
en la borra del café,
en lo que llamé huellas de amor
de madrugadas imperecederas.
Onírico despilfarro de deseos
de voluptuosidades. Tras la derrota,
la incongruente vigilia se apoltrona
a esperar una revancha;
la última lluvia antes de la resignación.
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