rodrigotoro
Poeta adicto al portal
El tinte ámbar, de la luna, decolora
como una cerilla que en fuego desmorona;
Y el gris destino, finalmente pregona,
que el castigo a mis pecados es ahora.
El silencio, es un hermoso placebo
y la oscuridad, se acerca en su carruaje:
Usa un velo, y viste de encaje
Trae la factura que a Dios debo.
Estoy muy cansado, sin luz ni dirección,
ni aun ante el dolor mínimamente estremezco;
¿A quién pido ayuda, si jamás creí en diezmo,
y esta vendimia, destila condenación?
El juicio, ambivalente, es irrelevante,
pues siempre he estado condenado;
¿Qué más da seguir en opalino estrado
si el fin de las cosas, es inevitable?
¿Qué significó luchar contra los molinos
si el epíteto de bandido está en mi epitafio?
¿Qué represento cabalgar por un futuro
si hoy, al final, me hundo muy despacio?...
como una cerilla que en fuego desmorona;
Y el gris destino, finalmente pregona,
que el castigo a mis pecados es ahora.
El silencio, es un hermoso placebo
y la oscuridad, se acerca en su carruaje:
Usa un velo, y viste de encaje
Trae la factura que a Dios debo.
Estoy muy cansado, sin luz ni dirección,
ni aun ante el dolor mínimamente estremezco;
¿A quién pido ayuda, si jamás creí en diezmo,
y esta vendimia, destila condenación?
El juicio, ambivalente, es irrelevante,
pues siempre he estado condenado;
¿Qué más da seguir en opalino estrado
si el fin de las cosas, es inevitable?
¿Qué significó luchar contra los molinos
si el epíteto de bandido está en mi epitafio?
¿Qué represento cabalgar por un futuro
si hoy, al final, me hundo muy despacio?...