Conocí un buen domingo
en la Misa de San Antonio
a una niña en particular
a la que me llevaría tiempo
dejar de pensar.
Pareciese como si dios me castigase;
lo hiciese por segunda vez
y esta vez quería matarme y lo sé,
puesto que todo era como la primera vez.
La bendita pequeñita,
poseía una belleza eterna,
dueña de una verde miradita
se parecía mucho a ti.
Tenía el alma hermosa
y voz de coro angelical.
No pudiendo ser más gentil
que musa vestida de jazmín.
Me tome mi tiempo presuroso
y al fin la encontré angustiado,
pensando en encontrar refugio abandonado,
ignoraba su corazón enajenado.
Y me volví loco,
loco de volverte a ver
y sentirte en su sonrisa
tan perfecta y de carmín.
Enamorándome de ti,
en sus delicadas manitos de terciopelo
y rizado cabello color del atardecer,
siendo nuevamente un amante dedicado.
Entre rechazos y bailes,
jamás pude un beso robarle,
siendo el mas afortunado de los desdichados
que amase el rechazo pensando en ti.
Pasaron tres meses y veintiún días
y me di cuenta que la quería
porque en ella veía a la mujer que perdía
en donde me esperabas y ella despedía.
Y hoy desde el hospital de Abriles
dicen que estoy loco,
lo dice el doctor Rodríguez,
dándole aliento a mí sueño,
sueño del que me quiero sanar.
Perdóname amor mío
por querer tu recuerdo
siendo mi destino, este frio pesar,
te pido me esperes hasta dejar este delirio pasar.
en la Misa de San Antonio
a una niña en particular
a la que me llevaría tiempo
dejar de pensar.
Pareciese como si dios me castigase;
lo hiciese por segunda vez
y esta vez quería matarme y lo sé,
puesto que todo era como la primera vez.
La bendita pequeñita,
poseía una belleza eterna,
dueña de una verde miradita
se parecía mucho a ti.
Tenía el alma hermosa
y voz de coro angelical.
No pudiendo ser más gentil
que musa vestida de jazmín.
Me tome mi tiempo presuroso
y al fin la encontré angustiado,
pensando en encontrar refugio abandonado,
ignoraba su corazón enajenado.
Y me volví loco,
loco de volverte a ver
y sentirte en su sonrisa
tan perfecta y de carmín.
Enamorándome de ti,
en sus delicadas manitos de terciopelo
y rizado cabello color del atardecer,
siendo nuevamente un amante dedicado.
Entre rechazos y bailes,
jamás pude un beso robarle,
siendo el mas afortunado de los desdichados
que amase el rechazo pensando en ti.
Pasaron tres meses y veintiún días
y me di cuenta que la quería
porque en ella veía a la mujer que perdía
en donde me esperabas y ella despedía.
Y hoy desde el hospital de Abriles
dicen que estoy loco,
lo dice el doctor Rodríguez,
dándole aliento a mí sueño,
sueño del que me quiero sanar.
Perdóname amor mío
por querer tu recuerdo
siendo mi destino, este frio pesar,
te pido me esperes hasta dejar este delirio pasar.
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