Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
.
que ganas de tomar la tierra quemada con olvido
que caminaste tan despacio en mí amor
la tierra y piel que ahora vive en mis uñas
desde que rasqué del pecho aquella rosa de los vientos
donde escribiste un anquilosado te amo corazón
y mezclarlas con las lágrimas que te guardo en el acetre
de la catedral que te fundé en aquella tuya mi ciudad de amor
amor ¿la recuerdas?
y tomar el polvo que se ha petrificado entre letra y letra
de aquellos versos escritos con el corazón a tinta suelta
y el polvo de las treinta y siete cosas que quedaron polvo-muertas
en la lista de pendientes
y volverme en el tiempo hasta ser de nuevo alfarero
y amasar la tierra
el polvo el amor el sentimiento
y el llanto y crear de ellos barro y con mis manos en el barro
crearte una taza de café decorada con jilgueros atravesados
con la espina del rosal del jardín de nuestra plaza
y cocerla en tu horno junto a mi futuro
avivado de mis ganas de volver a verte
y que se cueza diez u once horas
las que sean necesarias amor
para que veas a tu regreso que hasta del polvo y llanto
nacen por ti y de ti nuevos recuerdos.
Due® 24.2.10
.que caminaste tan despacio en mí amor
la tierra y piel que ahora vive en mis uñas
desde que rasqué del pecho aquella rosa de los vientos
donde escribiste un anquilosado te amo corazón
y mezclarlas con las lágrimas que te guardo en el acetre
de la catedral que te fundé en aquella tuya mi ciudad de amor
amor ¿la recuerdas?
y tomar el polvo que se ha petrificado entre letra y letra
de aquellos versos escritos con el corazón a tinta suelta
y el polvo de las treinta y siete cosas que quedaron polvo-muertas
en la lista de pendientes
y volverme en el tiempo hasta ser de nuevo alfarero
y amasar la tierra
el polvo el amor el sentimiento
y el llanto y crear de ellos barro y con mis manos en el barro
crearte una taza de café decorada con jilgueros atravesados
con la espina del rosal del jardín de nuestra plaza
y cocerla en tu horno junto a mi futuro
avivado de mis ganas de volver a verte
y que se cueza diez u once horas
las que sean necesarias amor
para que veas a tu regreso que hasta del polvo y llanto
nacen por ti y de ti nuevos recuerdos.
Due® 24.2.10
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