Megara900
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hubo un espacio en la magnitud de mis días
donde tú perdurabas, ceñida a las cosas,
oculta en el filo de la melancolía.
Nombrar tu silencio y convocarte ahora
es demorar la tarde en tu acacia perdida,
borrar en el tiempo la herida que nace
llenando de silencio los tibios cristales.
Y otra vez vuelves a mí
satinada en amaneceres,
deshojando la quietud de los días.
Y es que contarte, que ya no sabía
mirar el ocaso sin extrañar tu sombra.
Más te he amado ayer, cuando no debía.
Ayer que jugamos a olvidarnos un rato,
vaciar en los muros el dolor de los años.
Recordar que eras la mejor de mis angustias
y cuando sin decirlo, me querías.
donde tú perdurabas, ceñida a las cosas,
oculta en el filo de la melancolía.
Nombrar tu silencio y convocarte ahora
es demorar la tarde en tu acacia perdida,
borrar en el tiempo la herida que nace
llenando de silencio los tibios cristales.
Y otra vez vuelves a mí
satinada en amaneceres,
deshojando la quietud de los días.
Y es que contarte, que ya no sabía
mirar el ocaso sin extrañar tu sombra.
Más te he amado ayer, cuando no debía.
Ayer que jugamos a olvidarnos un rato,
vaciar en los muros el dolor de los años.
Recordar que eras la mejor de mis angustias
y cuando sin decirlo, me querías.