Dios y dios

Francisco Lechuga Mejia

Poeta que no puede vivir sin el portal
Mientras levantaba mis brazos al cielo
para hacerle una seña obscena,
fui recordando tus pasos en la recámara,
recordé cada beso,
tu espalda al salir por la puerta
–que bello has embarnecido Jesús-
y después del pinche portazo, sólo tu aroma.
Debe haber sido un viaje eterno
el de mis brazos al cielo,
como eterno lo que vivimos,
como el amor de todos mis siglos que te dedico,
como la sal de los mares que se destilaron
a través de mis lagrimales,
como la flecha que atravesaba
la manzana de mi garganta hasta
el pezón de la izquierda que fungió como tu diana

Me harté de los malos designios,
y de los alevosos dolores,
miré con la furia de todos los ángeles negros al cielo
y esgrimí contra todo lo azul,
contra todo lo blanco y lo negro la blasfemia
que aprendí en mi paso por el infierno.

Y Dios me escuchó con su omnipotente asombro;
me erigió como el dios de mi propio delirio,
la lluvia de mis mejillas cesó,
y supe con el asombro sencillo del hombre,
que también los amores y desamores
que hay entre hombres, nacen benditos por el Señor.


6ayo 28.2.10 en un 28 destinado a Judas


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Última edición por un moderador:
Ha sido un placer leerte, este es uno de esos poemas que no te puedes quedar sin leer el final, te va empujando hacia el desenlace, que acaba siendo suave y condescendiente. Como la vida misma. Besos.
 
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Mientras levantaba mis brazos al cielo
para hacerle una seña obscena,
fui recordando tus pasos en la recamara,
recordé cada beso,
recordé tu espalda al salir por la puerta
–que bello has embarnecido Jesús-
y después del pinche portazo, sólo tu aroma.
Debe haber sido un viaje eterno
el de mis brazos al cielo,
como eterno lo que vivimos,
como el amor de todos mis siglos que te dedico,
como la sal de los mares que se destilaron
a través de mis lagrimales,
como la flecha que atravesaba
la manzana de mi garganta hasta
el pezón de la izquierda que fungió como diana

Me harté de los malos designios,
Y de los alevosos dolores,
miré con la furia de todos los ángeles negros al cielo
y esgrimí contra todo lo azul,
contra todo lo blanco y lo negro la blasfemia
que aprendí en mi paso por el infierno.

Y Dios me escuchó con su omnipotente asombro;
me erigió como el dios de mi propio delirio,
la lluvia de mis mejillas cesó,
y supe con el asombro sencillo del hombre
que también los amores y desamores
que hay entre hombres, nacen benditos por el Señor.


6ayo 28.2.10 en un 28 destinado a Judas


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Ahora tu me dejaste con el Jesus en la boca...
muy bien sentido, muy bien amado, muy bien meditado, muy bien dicho, muy bien escrito...

Saludos que tengas excelente día.

Claus Monik
 
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Mientras levantaba mis brazos al cielo
para hacerle una seña obscena,
fui recordando tus pasos en la recamara,
recordé cada beso,
recordé tu espalda al salir por la puerta
–que bello has embarnecido Jesús-
y después del pinche portazo, sólo tu aroma.
Debe haber sido un viaje eterno
el de mis brazos al cielo,
como eterno lo que vivimos,
como el amor de todos mis siglos que te dedico,
como la sal de los mares que se destilaron
a través de mis lagrimales,
como la flecha que atravesaba
la manzana de mi garganta hasta
el pezón de la izquierda que fungió como diana

Me harté de los malos designios,
Y de los alevosos dolores,
miré con la furia de todos los ángeles negros al cielo
y esgrimí contra todo lo azul,
contra todo lo blanco y lo negro la blasfemia
que aprendí en mi paso por el infierno.

Y Dios me escuchó con su omnipotente asombro;
me erigió como el dios de mi propio delirio,
la lluvia de mis mejillas cesó,
y supe con el asombro sencillo del hombre
que también los amores y desamores
que hay entre hombres, nacen benditos por el Señor.


6ayo 28.2.10 en un 28 destinado a Judas


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jejeje, eres terrible gayo, esos pasos en la recámara, aún se esuchan. Saludos y estrellas
¡SONRIE!
 
GRANDES LINEAS...VERSOS NATURALES...IDIOMA CERCANO...LO MEJOR DEL DIA Q AUN NO TERMINA...SALUDOS GAYO Y MIS ESTRELLAS
Cristian
 
Muy bueno, un estilo muy de mi agrado, con ideas originales y una buena manera de mirar esos amores y desamores... como algo también bendecido, como algo de la vida que no tiene más explicación que la que se puede sentir con el alma.
Un poema genial.

Saludos.

*Falta un acento en "recámara".
 
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Mientras levantaba mis brazos al cielo
para hacerle una seña obscena,
fui recordando tus pasos en la recámara,
recordé cada beso,
recordé tu espalda al salir por la puerta
–que bello has embarnecido Jesús-
y después del pinche portazo, sólo tu aroma.
Debe haber sido un viaje eterno
el de mis brazos al cielo,
como eterno lo que vivimos,
como el amor de todos mis siglos que te dedico,
como la sal de los mares que se destilaron
a través de mis lagrimales,
como la flecha que atravesaba
la manzana de mi garganta hasta
el pezón de la izquierda que fungió como diana

Me harté de los malos designios,
Y de los alevosos dolores,
miré con la furia de todos los ángeles negros al cielo
y esgrimí contra todo lo azul,
contra todo lo blanco y lo negro la blasfemia
que aprendí en mi paso por el infierno.

Y Dios me escuchó con su omnipotente asombro;
me erigió como el dios de mi propio delirio,
la lluvia de mis mejillas cesó,
y supe con el asombro sencillo del hombre
que también los amores y desamores
que hay entre hombres, nacen benditos por el Señor.


6ayo 28.2.10 en un 28 destinado a Judas


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El amor es ya una bendición y el que lo siente se baña con esa bendición, sin importar, raza, credo o preferencia sexual. Has logrado un bellísimo poema, muy bien llevado el tema, de expresión sencilla y clara para que el lector disfrute de principio a fin.
Un gustazo
Estrellas y besos
 
Muy bueno, un estilo muy de mi agrado, con ideas originales y una buena manera de mirar esos amores y desamores... como algo también bendecido, como algo de la vida que no tiene más explicación que la que se puede sentir con el alma.
Un poema genial.

Saludos.

*Falta un acento en "recámara".
me agrada que te haya gustado , per mas me agrada tu comentario salu2
 
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Mientras levantaba mis brazos al cielo
para hacerle una seña obscena,
fui recordando tus pasos en la recámara,
recordé cada beso,
recordé tu espalda al salir por la puerta
–que bello has embarnecido Jesús-
y después del pinche portazo, sólo tu aroma.
Debe haber sido un viaje eterno
el de mis brazos al cielo,
como eterno lo que vivimos,
como el amor de todos mis siglos que te dedico,
como la sal de los mares que se destilaron
a través de mis lagrimales,
como la flecha que atravesaba
la manzana de mi garganta hasta
el pezón de la izquierda que fungió como diana

Me harté de los malos designios,
Y de los alevosos dolores,
miré con la furia de todos los ángeles negros al cielo
y esgrimí contra todo lo azul,
contra todo lo blanco y lo negro la blasfemia
que aprendí en mi paso por el infierno.

Y Dios me escuchó con su omnipotente asombro;
me erigió como el dios de mi propio delirio,
la lluvia de mis mejillas cesó,
y supe con el asombro sencillo del hombre
que también los amores y desamores
que hay entre hombres, nacen benditos por el Señor.


6ayo 28.2.10 en un 28 destinado a Judas


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me gusto mucho leerlo.

saludos.
 
El amor es ya una bendición y el que lo siente se baña con esa bendición, sin importar, raza, credo o preferencia sexual. Has logrado un bellísimo poema, muy bien llevado el tema, de expresión sencilla y clara para que el lector disfrute de principio a fin.
Un gustazo
Estrellas y besos


Muchas muchas gracias

salu2
 
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Mientras levantaba mis brazos al cielo
para hacerle una seña obscena,
fui recordando tus pasos en la recámara,
recordé cada beso,
recordé tu espalda al salir por la puerta
–que bello has embarnecido Jesús-
y después del pinche portazo, sólo tu aroma.
Debe haber sido un viaje eterno
el de mis brazos al cielo,
como eterno lo que vivimos,
como el amor de todos mis siglos que te dedico,
como la sal de los mares que se destilaron
a través de mis lagrimales,
como la flecha que atravesaba
la manzana de mi garganta hasta
el pezón de la izquierda que fungió como diana

Me harté de los malos designios,
Y de los alevosos dolores,
miré con la furia de todos los ángeles negros al cielo
y esgrimí contra todo lo azul,
contra todo lo blanco y lo negro la blasfemia
que aprendí en mi paso por el infierno.

Y Dios me escuchó con su omnipotente asombro;
me erigió como el dios de mi propio delirio,
la lluvia de mis mejillas cesó,
y supe con el asombro sencillo del hombre
que también los amores y desamores
que hay entre hombres, nacen benditos por el Señor.


6ayo 28.2.10 en un 28 destinado a Judas


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No es poca cosa la diferenciación que implica el uso de mayúsculas o minúsculas. Dios debe haberte llevado la mano al hacerte poeta... pero los dioses, los dioses, habrán también contribuido.


Estrellas y un abrazo. Ah, falta un acentito que te añadiré. Vos después reeditás si así te place. Gracias.
 
Mientras levantaba mis brazos al cielo
para hacerle una seña obscena,
fui recordando tus pasos en la recámara,
recordé cada beso,
recordé tu espalda al salir por la puerta
–que bello has embarnecido Jesús-
y después del pinche portazo, sólo tu aroma.
Debe haber sido un viaje eterno
el de mis brazos al cielo,
como eterno lo que vivimos,
como el amor de todos mis siglos que te dedico,
como la sal de los mares que se destilaron
a través de mis lagrimales,
como la flecha que atravesaba
la manzana de mi garganta hasta
el pezón de la izquierda que fungió como diana

Me harté de los malos designios,
Y de los alevosos dolores,
miré con la furia de todos los ángeles negros al cielo
y esgrimí contra todo lo azul,
contra todo lo blanco y lo negro la blasfemia
que aprendí en mi paso por el infierno.

Y Dios me escuchó con su omnipotente asombro;
me erigió como el dios de mi propio delirio,
la lluvia de mis mejillas cesó,
y supe con el asombro sencillo del hombre
que también los amores y desamores
que hay entre hombres, nacen benditos por el Señor.


6ayo 28.2.10 en un 28 destinado a Judas


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Excelentes lineas, igual la dedicatoria. ¡El amor es amor y punto! Creémos entender a Dios, la verdad es que entendemos solamente a dios. :P

Buenas lineas compañero, excelsas como siempre.

Saludos :)
 
Un placer leer tu gráciles versos. Saludos amigo*
 
Mientras levantaba mis brazos al cielo
para hacerle una seña obscena,
fui recordando tus pasos en la recámara,
recordé cada beso,
tu espalda al salir por la puerta
–que bello has embarnecido Jesús-
y después del pinche portazo, sólo tu aroma.
Debe haber sido un viaje eterno
el de mis brazos al cielo,
como eterno lo que vivimos,
como el amor de todos mis siglos que te dedico,
como la sal de los mares que se destilaron
a través de mis lagrimales,
como la flecha que atravesaba
la manzana de mi garganta hasta
el pezón de la izquierda que fungió como tu diana

Me harté de los malos designios,
y de los alevosos dolores,
miré con la furia de todos los ángeles negros al cielo
y esgrimí contra todo lo azul,
contra todo lo blanco y lo negro la blasfemia
que aprendí en mi paso por el infierno.

Y Dios me escuchó con su omnipotente asombro;
me erigió como el dios de mi propio delirio,
la lluvia de mis mejillas cesó,
y supe con el asombro sencillo del hombre,
que también los amores y desamores
que hay entre hombres, nacen benditos por el Señor.


6ayo 28.2.10 en un 28 destinado a Judas


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Singular expresión de religiosidad y amor en este poema lleno de metáforas que van por el mismo tenor. Cada que te leo un nuevo asombro es encontrar tus poemas. Un saludo cordial
 
Mientras levantaba mis brazos al cielo
para hacerle una seña obscena,
fui recordando tus pasos en la recámara,
recordé cada beso,
tu espalda al salir por la puerta
–que bello has embarnecido Jesús-
y después del pinche portazo, sólo tu aroma.
Debe haber sido un viaje eterno
el de mis brazos al cielo,
como eterno lo que vivimos,
como el amor de todos mis siglos que te dedico,
como la sal de los mares que se destilaron
a través de mis lagrimales,
como la flecha que atravesaba
la manzana de mi garganta hasta
el pezón de la izquierda que fungió como tu diana

Me harté de los malos designios,
y de los alevosos dolores,
miré con la furia de todos los ángeles negros al cielo
y esgrimí contra todo lo azul,
contra todo lo blanco y lo negro la blasfemia
que aprendí en mi paso por el infierno.

Y Dios me escuchó con su omnipotente asombro;
me erigió como el dios de mi propio delirio,
la lluvia de mis mejillas cesó,
y supe con el asombro sencillo del hombre,
que también los amores y desamores
que hay entre hombres, nacen benditos por el Señor.


6ayo 28.2.10 en un 28 destinado a Judas


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Gayo.
Hermosos y profundos versos.
Ese cierre es digno de reflexionarse.
Estrellas y un abrazo.
Ana
 

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