Viten
Poeta fiel al portal
Hoy quiero encender mis alas,
volar como el fénix que renace del fuego;
hoy quiero, simplemente, volver a intentarlo,
dejarme llevar por la lujuriosa y decadente vida.
Hoy no necesito más excusas para no amar,
no necesito moral, no necesito reglas;
tampoco necesito rimas, ni cursilerías,
sólo quiero llenarme de lúgubres fantasías.
Quiero descubrir el mundo nuevamente ,
ser el ápice de la pirámide que mira a las estrellas;
ser la llama en un bosque que arde,
quiero ser yo ese yo que tanto extraño y olvidé.
Dejaré a un lado tu nombre escrito sobre arena
para que la marea lo borre, pues hoy hay luna llena;
dejaré que se queme el te quiero en el árbol
al cual acabo de echar abajo, cubrir de gasolina y lanzar el cerillo.
Dejaré que el tiempo haga mierda lo que pensé sería bueno,
y que mi corazón a patadas salga de mi pecho;
clavaré una daga en mi muñeca, lentamente
arrancaré la piel que lleva tu nombre tatuado.
Enterraré en mis ojos el lápiz con el cual escribí
todas las cartas que de seguro no leíste,
y con la sangre que de este brotará
tacharé, tanteando, cada amor que te escribí.
Y si esto no es mucho para olvidarte,
entonces arderé con las llamas que brotan de mis alas.
El fénix pasará a ser una pobre ave,
y esta se quemará en el infierno que provocas.
Pues me parece mentira saber que me equivoco,
que me miento, que me engaño poco a poco;
creyendo que tú de mi mente podrás salir,
sin antes un disparo, en la sien, de un misil.
Y sé que me estoy contradiciendo al escribir,
que quiero empezar de nuevo, que quiero volver a vivir;
la verdad es que ya estoy muerto y sepultado
por tú futuro, presente y pasado.
volar como el fénix que renace del fuego;
hoy quiero, simplemente, volver a intentarlo,
dejarme llevar por la lujuriosa y decadente vida.
Hoy no necesito más excusas para no amar,
no necesito moral, no necesito reglas;
tampoco necesito rimas, ni cursilerías,
sólo quiero llenarme de lúgubres fantasías.
Quiero descubrir el mundo nuevamente ,
ser el ápice de la pirámide que mira a las estrellas;
ser la llama en un bosque que arde,
quiero ser yo ese yo que tanto extraño y olvidé.
Dejaré a un lado tu nombre escrito sobre arena
para que la marea lo borre, pues hoy hay luna llena;
dejaré que se queme el te quiero en el árbol
al cual acabo de echar abajo, cubrir de gasolina y lanzar el cerillo.
Dejaré que el tiempo haga mierda lo que pensé sería bueno,
y que mi corazón a patadas salga de mi pecho;
clavaré una daga en mi muñeca, lentamente
arrancaré la piel que lleva tu nombre tatuado.
Enterraré en mis ojos el lápiz con el cual escribí
todas las cartas que de seguro no leíste,
y con la sangre que de este brotará
tacharé, tanteando, cada amor que te escribí.
Y si esto no es mucho para olvidarte,
entonces arderé con las llamas que brotan de mis alas.
El fénix pasará a ser una pobre ave,
y esta se quemará en el infierno que provocas.
Pues me parece mentira saber que me equivoco,
que me miento, que me engaño poco a poco;
creyendo que tú de mi mente podrás salir,
sin antes un disparo, en la sien, de un misil.
Y sé que me estoy contradiciendo al escribir,
que quiero empezar de nuevo, que quiero volver a vivir;
la verdad es que ya estoy muerto y sepultado
por tú futuro, presente y pasado.
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