Megara900
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo existía en tu corazón, amor, recuerdo
la minuciosa instancia en que tu cuerpo era:
la tarde y sus hortensias encendidas,
la noche que desvestía los ébanos.
Y después amor, después el lirio suave
donde mi corazón dejaba sus sueños.
Hoy no me bastan todas las flores para recordarte,
ahora que pertenecemos al silencio.
Entonces ven, a deshacer el hábito
a incendiar el libro de los besos.
Dale un valor más profundo al crepúsculo
o réstale a mi memoria tu ausencia.
Ven y dime que tampoco olvidaste
las cartas que enterramos para no morir del olvido
mientras un pájaro blanco dejaba su ceniza en tu pelo.
la minuciosa instancia en que tu cuerpo era:
la tarde y sus hortensias encendidas,
la noche que desvestía los ébanos.
Y después amor, después el lirio suave
donde mi corazón dejaba sus sueños.
Hoy no me bastan todas las flores para recordarte,
ahora que pertenecemos al silencio.
Entonces ven, a deshacer el hábito
a incendiar el libro de los besos.
Dale un valor más profundo al crepúsculo
o réstale a mi memoria tu ausencia.
Ven y dime que tampoco olvidaste
las cartas que enterramos para no morir del olvido
mientras un pájaro blanco dejaba su ceniza en tu pelo.
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