lore1
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te retuerces de dolor Tierra, gritas tu amargura
y extiendes tus puños hacia el cielo.
Tus latidos se abren en dos por momentos.
Tiemblan diferentes partes de tu organismo
y pares con tortura todos tus lamentos.
Hemos saqueado los oropeles de tus pies leñosos
y arrancado tus tupidas cabelleras de pétalos,
pisoteado las frondas que tapizaban tu piel
y envenenado el céfiro que hacía volar a los pájaros.
Ya no eres la risueña cañada nodriza
por la que manaba el elixir de la melaza,
ni la gran vena de los mil perfumes y colores,
que expandías en el viento con tus saltos de gacela.
A la fuerza hemos hecho que ciñas corona y báculo
de rendida y mancillada reina del cenagal.
Se deshace gota a gota tu silueta austral de escarcha
y los mares crecen con zancos de tiniebla e invierno.
Aúllas Tierra, como una loba en celo.
Muestras tu cólera con dolorosos estremecimientos
y anegas con gruesas lágrimas tus pechos y tus rodillas.
Buscas de nuevo recuperar el amor y la autoestima
que estos dioses de sangre y barro te negaron.
¿Hallarás por fin la comprensión del humano?
¿Te tenderá por fin su mano? ¿Se ablandará su corazón?
¿O morirás reseca y malherida arrastrando contigo
a estos mal nacidos hijos que te maltrataron
y no supieron entender tu gran amor?
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