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Poeta que considera el portal su segunda casa
Contemplando al cielo,
orgullosa y límpida,
el alma elevas venturosa,
en impecable y armónico tono,
rosa pura,
manantial en mi desierto,
mi corazón palpita,
al descubrir tu encanto.
Bella flor,
fantasía de forma,
tu dulce hechizo me seduce,
dama hermosa de apasionada estampa,
corazón de niña en cuerpo de diosa,
con esbelta figura y cristalina textura,
de seda envuelves mi alma,
quebrantas mi razón.
Intensa como el rojo carmesí,
con tu suave aliento,
en mágica caricia,
entregas a quien te mira,
manto multicolor.
Engalanas con lozanía,
cada mañana de mi vida,
en tus pétalos Ambrosía,
rocío que rueda como perlas a mi boca.
En mística luz de luna,
me aprisionas con tu encanto,
en mágico destello,
me robas el aliento,
yo tu esclavo,
tú mi tormento.
Al roce de tu delicada piel,
suave cariño,
al sentir y mirar,
florece el sentimiento,
cuando como el aire llegas,
impregnando todo,
de tu arrebatadora esencia.
Anonadado espero dichosa flor,
de tu cuerpo poseer el alma,
acariciar tu rostro,
y de tu boca la inspiración beber,
leer en tus ojos todos mis versos,
para escribirlos sobre tu piel.
orgullosa y límpida,
el alma elevas venturosa,
en impecable y armónico tono,
rosa pura,
manantial en mi desierto,
mi corazón palpita,
al descubrir tu encanto.
Bella flor,
fantasía de forma,
tu dulce hechizo me seduce,
dama hermosa de apasionada estampa,
corazón de niña en cuerpo de diosa,
con esbelta figura y cristalina textura,
de seda envuelves mi alma,
quebrantas mi razón.
Intensa como el rojo carmesí,
con tu suave aliento,
en mágica caricia,
entregas a quien te mira,
manto multicolor.
Engalanas con lozanía,
cada mañana de mi vida,
en tus pétalos Ambrosía,
rocío que rueda como perlas a mi boca.
En mística luz de luna,
me aprisionas con tu encanto,
en mágico destello,
me robas el aliento,
yo tu esclavo,
tú mi tormento.
Al roce de tu delicada piel,
suave cariño,
al sentir y mirar,
florece el sentimiento,
cuando como el aire llegas,
impregnando todo,
de tu arrebatadora esencia.
Anonadado espero dichosa flor,
de tu cuerpo poseer el alma,
acariciar tu rostro,
y de tu boca la inspiración beber,
leer en tus ojos todos mis versos,
para escribirlos sobre tu piel.
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